Un sacerdote de la diócesis de Tlapa resulta herido de bala en un taxi, en Cuernavaca Foto: Especial

Un sacerdote de la diócesis de Tlapa resulta herido de bala en un taxi, en Cuernavaca

Escrito por  Salvador Cisneros Silva Jul 24, 2019

Los obispos Dagoberto Sosa y Salvador Rangel condenaron el hecho en un comunicado

Lo atacaron sujetos desconocidos; el conductor murió al instante; el presbítero está estable, informan


Tlapa, 23 de julio. El sacerdote Juvenal Candia Mosso de la diócesis de Tlapa resultó herido luego de un ataque a balazos al taxi en el que se trasladaba en la ciudad de Cuernavaca del estado de Morelos, el acto fue condenado por el obispo Salvador Rangel y el obispo Dagoberto Sosa Arriaga.

En un comunicado emitido por la diócesis de Tlapa, dieron a conocer que luego del ataque a balazos, el sacerdote Juvenal Candía Mosso se encontraba estable en un hospital de esa ciudad.

En entrevista vía telefónica con el obispo de la diócesis de Tlapa, Dagoberto Sosa Arriaga, este condenó el acto de violencia suscitado y por el cual fuera herido de bala el sacerdote Juvenal.

Informó que el sacerdote se encontraba en la ciudad de Cuernavaca para asistir a un encuentro de pastoral penitenciaria, junto con otros sacerdotes de diócesis de todo el país.

Fue cuando el sacerdote salía del recinto donde realizaban sus actividades y al abordar un taxi para ir a su hotel sujetos armados dispararon en varias ocasiones hacia el vehículo, hiriendo de bala a Juvenal Candia Mosso y desafortunadamente el chofer murió al instante.

“Lamentamos profundamente la muerte del taxista en el cual se trasladaba el padre Juvenal, y repudiamos estos hechos de violencia que dañan a nuestra sociedad, como diócesis nos sentimos afectados por nuestro hermano sacerdote”, expresó Sosa Arriaga.

Aseguró que la violencia no ha permitido que el pueblo de México pueda encontrar la paz y pasificación que como iglesia católica ansían para la sociedad del mundo.

El hecho también condenado por la diócesis de Chilpancingo-Chilapa que encabeza el obispo Salvador Rangel Mendoza, por los hechos de violencia en el que el sacerdote había sido herido.