Llega a su fin la fabricación de ruedas  de carreta en Tecpan Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Llega a su fin la fabricación de ruedas de carreta en Tecpan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Mar 24, 2019

Abel Serrano Ocampo, de 88 años, pone fin al oficio que heredó de su padre; ya se acabó esa actividad con la llegada de los autos, lamenta


Tecpan, 23 de marzo. Cuando Abel Serrano Ocampo dijo que la rueda de carreta que construyó en su taller era la última que hacía en su vida, lejos estaba de imaginar que en ese momento también llegaba a su fin una época en Tecpan. El hombre de 88 años de edad es el último carpintero especializado en la fabricación y reparación de ruedas de carreta en Tecpan.

El oficio que aprendió de su padre Antonio Daniel Serrano, cuando tenía 12 años, lo desarrolló en el esplendor de una época en el que la carreta era el principal medio de transporte y base de la actividad económica de la población de la segunda mitad del siglo pasado, cuando las cosechas de coco, plátano, ajonjolí, frijol y maíz representaban el sustento de miles de familias en ese municipio.

A la par de usarse para transportar las cosechas de los productos agrícolas, las carretas también eran usadas para efectuar viajes de Tecpan a Coyuca de Benítez y Acapulco, los cuales, por lo general, se hacían de noche y en caravanas de cinco o seis carretas por viaje, recordó el carretero mientras rodaba una rueda de carreta que, aseguró, era la última que hacía en su vida.

“Mis fuerzas ya no son las mismas de años atrás. Cada vez me cuesta más trabajo cargar o rodar una rueda, y cuando lo hago es porque me ayudan mis hijos, por eso decidí por dejar de hacer este trabajo con el que sostuve a mi familia durante muchos años”, manifestó con un claro tono de tristeza en su voz.

El taller de don Abel se localiza en un solar de la calle Reforma, en la cabecera municipal de Tecpan, y es el mismo en el que trabajó con su padre que fue quien destacó primeramente en la construcción o reparación de ruedas de carreta. El y Miguel Sánchez eran los únicos en esa actividad que en la mayor parte del siglo pasado se dedicaron a ese oficio.

El primer encuentro de don Abel con las ruedas fue cuando tenía 12 años, cuando comenzó a trabajar con su papá. Aunque al principio se inclinó más por la carpintería en general, mantuvo su interés por las carretas y al cumplir 50 años su padre le entregó la estafeta, “y de ahí para el real me dediqué a ese oficio que dejó de ser un buen trabajo, porque las carretas se han acabado poco a poco, con la llegada de los autos”, contó el carpintero.

Sin embargo, abundó, aún quedan algunas carretas en pueblos como Tetitlán o Tenexpa, donde los caminos no permiten que entren los carros y sólo con esos vehículos se puede sacar la cosecha de plátano, de coco o, más recientemente, de mango de las huertas, “y mientras estas existan la chamba sigue, no como antes, pero sigue”, apuntó antes de recostarse en su hamaca, en la que dijo, alterna descanso y trabajo durante su jornada diaria.

Discretamente, antes de terminar la charla, echa un vistazo a la rueda casi terminada. Quizá dentro de él sabe que al entregarla, se irá con ella la actividad a la que dedicó la mayor parte de su vida, y con ello llegue a su fin toda una época en la historia de la gente de Tecpan.