El arzobispo Leopoldo González en la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad en el Zócalo del Puerto. El arzobispo Leopoldo González en la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad en el Zócalo del Puerto. Foto: Raúl Aguirre

Pide la Iglesia no sólo contener la violencia, sino atacar sus causas

Escrito por  Héctor Briseño Nov 06, 2017

El Pacto por la Seguridad debe oír a las víctimas: arzobispo


El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, subrayó que en el Pacto por la Seguridad convocado por el gobernador Héctor Astudillo Flores es determinante tener en cuenta, atender y escuchar a las víctimas de la violencia. 

Enfatizó que no sólo se trata de poner en marcha acciones de contención, sino también de mirar las causas estructurales que están generando la violencia. Señalo que “es un hecho que el problema principal que padecemos en el estado de Guerrero es la violencia, violencia que tiene sus raíces en causas históricas, coyunturales y estructurales”. 

El arzobispo de Acapulco puntualizó que “el don de la vida es un don sagrado. La muerte de una persona es la pérdida de alguien único, con una historia, un rostro, que arrancado de una familia, nos duele y nos entristece”. 

En cuanto al papel que debe asumir el gobierno en la construcción de paz, González González enfatizó que “el Estado tiene unas normas y en ellas debe de regirse”. 

El arzobispo de Acapulco manifestó que “un pacto de la seguridad representa una oportunidad para crear una gran plataforma social, en la que a través del diálogo y la escucha, todos los actores y sectores de la sociedad podamos encontrar estrategias y acciones adecuadas para resolver el problema de la violencia”. 

Agregó que “es verdad que en este ejercicio es determinante atender y escuchar a las cientos y miles de víctimas”. 

En otro tema, González González recalcó que se requiere procesos electorales civilizados. El arzobispo de Acapulco advirtió que, por su propia naturaleza, los procesos electorales que recién han comenzado en la entidad se van centrando en intereses de grupos o corrientes políticas, y en ocasiones sociales y económicos. 

Lamentó que “algunas veces y por desgracia, en intereses personales y familiares. Y como resultado suelen darse confrontaciones y polarizaciones con repercusiones sociales”. Recalcó que “es un reclamo de la sociedad que los partidos brinden los servicios que se espera de ellos.

Que los candidatos implementen propuestas para que el pueblo supere los problemas que más lo aquejan”. González González concluyó que la confianza en los partidos aumentará en la medida en que tiendan a resolver los problemas de la sociedad.