Visitan la tumba del Niño Milagroso en el panteón de la calzada Pie de la Cuesta Foto: Rubén Vázquez Santiago

Visitan la tumba del Niño Milagroso en el panteón de la calzada Pie de la Cuesta

Escrito por  Héctor Briseño Nov 02, 2018

Acapulqueños van a pedir un favor y a dejar un regalo cuando les cumple lo solicitado

Cada primero de noviembre llegan al cementerio de San Francisco fotógrafos para hacer trabajos especiales


Personas de todas las edades acudieron la mañana de este jueves al panteón de San Francisco, ubicado en la calzada Pie de la Cuesta, a visitar la tumba del llamado y venerado Niño Milagroso, en la cual sobreabundan todo tipo de juguetes.

“Para mí es el niño divino”, mencionó uno de los asistentes, Perfecto Ortiz Escalera, quien vino desde la colonia Jardín, quién explicó que los creyentes acuden a dejar un regalo al mencionado niño, llamado Raúl González, fallecido el 2 de febrero de 1933, cuando tenía 10 meses de edad, después de que les cumple el milagro solicitado.

“A mí el Niño me regala tranquilidad, cada vez que vengo siento alivio”, mencionó don Perfecto.

El panteón de San Francisco es el más antiguo de Acapulco, donde se encuentran lápidas desde hace más de un siglo.

Cada primero de noviembre se dan cita fotógrafos para hacer trabajos especiales, así como ciudadanos acapulqueños a pedir un favor al niño milagroso, cuya tumba se encuentra ya protegida por una caseta de lámina y cemento, donde se apilan juguetes de todo tipo y tamaño.

Para visitarla, hay mujeres que hacen fila, pues dicta la costumbre que solamente puede pasar una persona o familia por un milagro a la vez.

En su interior y exterior, sobresalen piñatas, veladoras, carritos, mesas de futbol, pelotas, carriolas, porta bebés, muñecos de peluche, súper héroes, vírgenes, caballitos de plástico, osos.

En lo que parece ya una especie de capilla, mujeres principalmente, acuden a pedir cura para enfermedades, alivio, hasta bases en el ayuntamiento.

“Yo siempre le traigo un juguete, porque él intercede por mí, cada tres años me ayuda a mantener mi trabajo, yo no sé cómo le hace”, expresó Susana Curiel García, encargada de cuidar el cementerio.

Otra de las tumbas emblemáticas es la erigida en homenaje a las Víctimas del 14 de febrero de 1909, fallecidas en el incendio del Teatro Flores de Acapulco. La de Francisco, Juan y Felipe Escudero, que sobresale como una de las mejor conservadas.

También se pueden encontrar lápidas como la de Eduarda Cárdenas de Hluz, quien falleció en 1910; o la tumba dedicada a las Madres Desaparecidas, en mayo de 1960.

Así como la del cónsul americano de origen suizo, John Sutter, entre otras, muchas de las cuales permanecen abandonadas, en el olvido.