Concluye en Atoyac la Semana Internacional del Detenido Desaparecido Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Concluye en Atoyac la Semana Internacional del Detenido Desaparecido

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano May 31, 2018

En los últimos 12 años, cada dos horas desaparece una persona en el país, afirma Alfredo López Casanova, del Colectivo Huellas de la Memoria


Atoyac, 30 de mayo. En el cierre de la conmemoración de la Semana Internacional del Detenido Desaparecido, en Atoyac, miembros de la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos Víctimas de Violación de Derechos Humanos en México (Afadem), clausuraron la exposición de zapatos organizada por el colectivo Huellas de la Memoria, que se llevó a cabo en el quiosco del zócalo de la ciudad.

La clausura de las actividades fue encabezada por la vicepresidenta y el secretario ejecutivo de Afadem, Tita Radilla Martínez y Julio Mata Montiel, respectivamente, así como Alfredo López Casanova, miembro del Colectivo Huellas de la Memoria.

En entrevista, López Casanova explicó que el Colectivo Huellas de la Memoria es un movimiento que nació en la Ciudad de México en 2013 con el propósito de hacer visibles y documentar los casos de desaparición forzada ocurridos en el país, desde finales de la década de los años 60 hasta nuestros días.

Abundó que en los últimos 12 años en el país, cada dos horas desaparece una persona, como muestra de que el delito de desaparición forzada continúa vigente.

La exposición que tuvo lugar en Atoyac, detalló, consiste en una muestra de zapatos. Cada par pertenece al familiar de un desaparecido. En la suela, está escrita fecha de la desaparición del ser querido y un mensaje de esperanza que el familiar espera algún día llegue a sus oídos. Todos los mensajes tienen dos pares de palabras en común: “te esperamos” y “hasta encontrarlos”.

Cada par de zapatos fue colgado uno tras otro hasta formar un círculo alrededor del interior del salón de la cultura, que está en el centro del Zócalo de Atoyac, debajo del quiosco. Debajo, en el piso, está la fotografía de la persona desaparecida. Unos, víctimas de la guerra sucia, que sólo en Atoyac dejó un saldo de más de 500 detenidos desaparecidos por los miembros del Ejército Mexicano, a principios de la década de los años 70. Otros, victimas más recientes que desaparecieron a manos de los militares, policías o miembros de la delincuencia organizada.

Junto a cada foto esta la impresión de la suela del zapato y el mensaje escrito por el familiar, curiosamente la mayoría son verdes, un color acordado por los miembros del Colectivo para representar la esperanza que los familiares aún tienen de encontrar a su ser querido, a pesar de que, en algunos casos, han pasado más de 40 años de ausencia, explicó Alfredo López, quien puntualizó que en cada caso de desaparición están involucrados cuatro nombres: Ejército Mexicano, policía, gobierno y crimen organizado.

Entre la exposición, están los zapatos de los familiares de Santiago Alvarado Matilde, Octaviano Gervasio Benítez, Esteban Organista Zamora, Roberto Castillo de Jesús, Rosendo Radilla Pacheco, Rubén Izazaga Piedra, Carmen Vargas Pérez, Alberto Radilla Reyes, Francisco Hernández Valle, Julio Galindo Romero, Cesáreo Villegas Tavares, Pablo Loza Patiño, Pascual Nario López y Armando Guzmán Cruz, entre otros, que fueron detenidos desaparecidos en Atoyac, durante la guerra sucia de los años 70.

De entre los calzados colgados, destacan dos pares. Uno con la suela negra y otro con la suela roja. Este último, explicó Alfredo López, es de Elizabeth Espejel, hija de Cornelia Guevara, quien, según la leyenda en la suela, caminó con esos zapatos para buscar a su hijo Oswaldo Espejel, quien desapareció el 7 de agosto en Tecamac, Estado de México. Sin embargo, llevar a cabo esa búsqueda le costó la vida y fue asesinada el 15 de enero de 2016, se cree que por miembros del grupo que desapareció a su hijo, y por eso el Colectivo acordó que el color fuera rojo.

El negro, abundó, se acordó para la suela del otro par, para resaltar la búsqueda de José Díaz Navarro para encontrar a un grupo de primos, hermanos y compañeros que fueron levantados por un comando armado y días después sus cuerpos aparecieron decapitados, “es decir que en este caso el familiar apareció, pero sin vida”.

La exposición, que ha visitado otras ciudades de Guerrero como Iguala, Chilpancingo, Acapulco, Taxco, estuvo en Atoyac hasta el 30 de mayo, Día Internacional del Detenido Desaparecido, dijo el representante en entrevista, y añadió que hasta ahora son más de 200 pares de zapatos los que han sido enviados por familiares de desaparecidos en México, así como de otros países como El Salvador, Guatemala, Honduras, Colombia, varios países de Europa y Sudamérica.

Destacó que en agosto, habrá una exposición similar en Japón y Brasil, luego de que la mayor parte del año pasado recorriera los países europeos.