Relojero en Tecpan apenas gana 100 pesos diarios; suficientes para comer, dice Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Relojero en Tecpan apenas gana 100 pesos diarios; suficientes para comer, dice

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano May 11, 2018

El oficio está en peligro de extinción, porque por la tecnología ahora los relojes son desechables, comenta Erasmo Galeana Barrera


Tecpan, 10 de mayo. Puede decirse que son miles los relojes que Erasmo Galeana Barrera ha reparado en sus más de 54 años de ser relojero en Tecpan. El hombre, es el único de su género que queda en esta ciudad, y su situación actual se reduce a trabajar en una pequeña mesa que instala en el corredor de alguna casa de la calle Reforma en la cabecera municipal, para ganarse apenas 100 pesos diarios, “lo suficiente para comer”.

“En este trabajo, hace 30 años ganaba 2 mil pesos diarios, hoy, a penas y gano 100, aunque sea para pagar mi comida”, expuso quien ejerce un oficio que en México está en peligro de extinción, porque el avance de la tecnología ha convertido a los relojes en objetos desechables.

La situación actualmente es difícil, “pero a pesar de eso, no sé hacer otra cosa; nací para ser relojero y es un oficio que me apasiona, además de que es donde gano dinero para sostenerme”, lamentó el hombre que en 1964 tomó la decisión de independizarse y poner su propia relojería en un pequeño local de la calle Reforma de la cabecera municipal.

Su trabajo como relojero, según contó, inició en la relojería La Princesa en Cuernavaca, Morelos, de donde tuvo que emigrar a su pueblo natal Tecpan, debido a que el propietario cambió su negocio a la Ciudad de México.

“Primero estuve en un local que me rentó el señor Fidencio Berdeja, pero cuando el trabajo comenzó a disminuir ya no pude pagar la renta y decidí andar con mi pequeña mesita por las calles de Tecpan, donde la gente me llevaba sus relojes”, contó mientras sacaba su herramienta para reparar el primer reloj del día, que cayó cerca de las 2 de la tarde.

Esta vez, su mesa de trabajo la instaló frente a la casa de la familia Iturburo en la calle Reforma, de donde dijo no quiere despegarse y hace lo posible por ubicarse cada vez que puede, porque la gente ya sabe que anda por ahí, y lo encuentra con facilidad.

Hace tres décadas, era un trabajo meticuloso, cansado, pero muy interesante, “a mí me ha apasionado siempre”, asegura. Hoy, lamentablemente, “uno se concreta a cambiar pilas y limpiar carátulas y extensibles, porque la mayoría de los relojes son desechables. Es poca la gente que usa relojes finos y de buenas marcas”, abundó.  

En aquellos años, -décadas de los años 70 y 80- “en un día llegué a ganar hasta 2 mil pesos, porque el trabajo era mucho, hoy con trabajo gano 100 pesos, que me ayudan a pagar mi comida”, narró.

El reparador asegura que actualmente muy poca gente conoce los relojes buenos, de marcas como Citizen, Timex, Orient, Haste, Seiko o Nivada, mucho menos los finos como Rolex, Bulova, Longines, Mido, Rado u Omega, porque la tecnología asiática acostumbró a la gente a usar aparatos baratos y de pilas que cuando se descomponen es más barato comprar uno nuevo que mandarlos a reparar.

Hoy en día, la situación de Erasmo Galeana se resume en colocar su banco de trabajo en el corredor de una casa y esperar a que el trabajo llegue, condición que asegura no le incomoda, porque hace lo que siempre le ha gustado, aunque ello no le deje abundantes ganancias.

El relojero rechazó ser parte de una especie en peligro de extinción, porque afirma que, aunque sea desechables, la gente seguirá usando relojes, y eso garantiza que tenga trabajo, “aunque sea para cambiar una pila”, indicó sonriente.