La marginación ha salvado a Lázaro Cárdenas, en La Montaña, del Covid-19 Foto: Salvador Cisneros Silva

La marginación ha salvado a Lázaro Cárdenas, en La Montaña, del Covid-19

Escrito por  Salvador Cisneros Silva Feb 22, 2021

Al poblado ubicado en el municipio de Cochoapa el Grande no llegan médicos, ni medicamentos; ninguno de sus 90 habitantes se ha infectado


Cochoapa el Grande, 21 de febrero. Refundida en un recodo de La Montaña, en el municipio de Cochoapa el Grande, a la comunidad Lázaro Cárdenas la marginación la ha salvado del coronavirus.

Está tan alejada que acá no llega nada. Nada. Acá nunca han visto un centímetro de su camino asfaltado, la luz eléctrica y el agua entubada son promesas permanentemente incumplidas. No tienen centros de salud, menos medicamentos, al médico lo vieron por última vez hace un año.

En esta pandemia, Lázaro Cárdenas es una de esas ironías perversas: la marginación los ha mantenido lejos del coronavirus.

Doña Guadalupe no sabe su edad, calcula que como 60 años, aunque no tiene la certeza porque cuando nació no la registraron, lo hizo hasta que se vio obligada a tramitar su acta de nacimiento. Sin embargo, aparenta más, de cualquier forma, entra sin problemas al grupo más vulnerable en pandemia y, por lo tanto, para ser vacunada contra Covid-19.

El problema es que Guadalupe no sabe que en Tlapa, a unas cinco horas, están aplicando las primeras 8 mil dosis para los adultos mayores de ese municipio.

Tampoco se enteró de que el gobierno federal habilitó una plataforma para que los adultos mayores se inscribieran para recibir la vacuna.

Guadalupe ha escuchado del Covid-19. Dice que no sabe si creer o no, ha escuchado que gente está muriendo por el virus y también ha escuchado que es un invento.

Por si las dudas, dice, que ella sí se aplicaría la vacuna, pero no sabe cuándo llegará a Lázaro Cárdenas, porque tal vez nunca llegue, como no han llegado los servicios públicos.

Por ahora tampoco ha llegado el Covid-19. Ninguno de sus 90 pobladores se ha infectado. Y eso es bueno, porque de lo contrario podría ser mortal.

En el pueblo hay un cuarto de 4 por 4 metros cuadrados, que ellos llaman Centro de Salud. Está cerrado desde hace un año, cuando las Caravanas de Salud se suspendieron porque el actual gobierno federal eliminó el programa Prospera.

El médico más cercano lo tienen a tres horas, en Metlatónoc, pero ahí asisten sólo en una emergencia, porque costear esa ida es imposible: una pasajera que los lleve les cobra, de ida y vuelta, 2 mil pesos.

Por ello, hace 20 días, Carolina Ortiz Ortiz, una niña de 5 años murió en el pueblo. Sus padres no tuvieron esos 2 mil pesos para llevarla con el médico. La niña falleció porque no le pudieron detener la diarrea ni el vómito.