Los mariachis callaron en Tlapa al enfermarse de Covid-19 Foto: Especial

Los mariachis callaron en Tlapa al enfermarse de Covid-19

Escrito por  Salvador Cisneros Silva Dic 21, 2020

Por tocar en sepelios de fallecidos por coronavirus se contagiaron los integrantes; ya se recuperaron, pero la crisis los obliga a seguir tocando


Tlapa, 20 de diciembre. Josué Reyes, joven mariachi de Tlapa, narró cómo en el pico más alto de la pandemia, durante dos semanas, tuvieron contratos diarios para tocar en dos o tres sepelios de personas fallecidas, hasta que, en la tercera semana, uno de los integrantes de su grupo cayó en cama contagiado de Covid-19.

Cuatro meses después de que todo el grupo de mariachis se contagiara de Covid-19 tomaron la decisión de volver a las tocadas; la situación económica de algunos fue tan precaria que no les dio otra opción, al menos dos de ellos tuvieron que ser hospitalizados por complicaciones respiratorias por haberse contagiado.

“Al inicio de la pandemia se suspendieron todas las tocadas que teníamos, pero llegó el momento en que algunos ya no tuvieron para más, ahí tomamos la decisión de volver y fue en ese mes de mayo y junio que no descansamos en dos semanas, todos los días nos contratan para tocar en dos, tres hasta cuatro sepelios, parece broma pero nos fue muy bien”, explicó.

Josué detalló que en la tercera semana uno de los integrantes del mariachi comenzó con fiebre, otro con dolores de cabeza y el resto con gripe.

“De repente, todos nos enfermamos de diferentes cosas y lo atribuimos al cansancio de dos semanas sin descanso, hasta que uno de los integrantes del grupo que es mayor de edad y diabético comenzó a tener problemas respiratorios, fue ahí cuando nos dimos cuenta que todos podíamos haber estado infectados, y por seguridad nuestra y de las personas tuvimos que parar”, contó.

Resaltó que su compañero tuvo que ser hospitalizado y utilizar oxígeno durante una semana, pero afortunadamente libró la batalla contra el coronavirus.

Durante cuatro meses no volvieron a tocar, estaban asustados y esperaban a que la pandemia pronto pasara para volver a la música, pero llegó noviembre y el dinero volvió a escasear y decidieron tocar en algunos lugares donde creían no sería riesgoso de volverse a contagiar.

“Nos ponemos a pensar ¿quién era más irresponsable?, si la gente que hacía sus fiestas, reuniones y eventos religiosos, o nosotros por ir a tocar por necesidad y sabiendo lo que nos había pasado. El hambre es canija y nos hizo a volver”, concluyó Josué Reyes.