Entierra en Huehuetepec a su hijo migrante que murió de Covid-19 en EU Foto: Salvador Cisneros Silva

Entierra en Huehuetepec a su hijo migrante que murió de Covid-19 en EU

Escrito por  Salvador Cisneros Silva Jul 17, 2020

Fue un velorio diferente para Simón Martínez García; sin música de viento, ni aguardiente, ni el rezandero, dice su padre Teobardo Martínez


Atlamajalcingo del Monte, 16 de julio. Teobardo Martínez recorrió las calles de Tlapa buscando el mejor ataúd para su hijo, Simón Martínez García, que murió el 24 de marzo a causa de Covid-19 en Nueva York, en Estados Unidos.

Teobardo no escatimó, sabe que un buen ataúd es lo menos que puede hacer por su hijo. Es una forma de homenajearlo porque tampoco Simón escatimó esfuerzos para ayudarlos.

El ataúd, tal vez, no es necesario en esta ocasión, Simón regresó de Estados Unidos en una urna, hecho cenizas.

Simón Martínez salió hace 11 años de su pueblo, Huehuetepec, en el municipio de Atlamajalcingo del Monte, cuando sólo tenía 14 años.

Cuando era aún niño escuchó del sueño americano: que había mucho trabajo, prosperidad y no lo dudó, tomó sus cosas y se fue a Estados Unidos.

Después, a Simón lo siguieron sus hermanos Antonino y Emilia.

En Huehuetepec, Simón tenía pocas posibilidades, la marginación y la pobreza asfixian. La mayoría de sus pobladores huyen para sobrevivir.

Ese niño que llegó a la gran metrópoli trabajó casi en todo para sobrevivir. Simón no sólo sobrevivió, sino se superó: en los últimos años laboró en un restaurante donde comenzó desde abajo, lavando trastes hasta convertirse en cocinero.

El 11 de marzo, llamó a su padre para decirle que se sentía mal. Trece días después, Teobardo recibió otra llamada: le avisaron que Simón había muerto por Covid-19.

Teobardo sospecha que su hijo se contagió trabajando, no dejó de hacerlo, necesitaba pagar renta, la comida y también enviar ayuda a Huehuetepec.

Simón murió y pasó casi dos meses en la morgue en Nueva York, hasta que lo pudieron incinerar. Sus dos hermanos, Antonino y Emilia, tuvieron casi un mes las cenizas de Simón en su departamento, hasta que las autoridades ayudaron a devolverlo.

Simón llegó el lunes a Chilpancingo, con otros 22 migrantes más. Todos hechos cenizas. Hasta la capital, se trasladó Teobardo para recogerlo con ayuda del Centro de Defensa de los Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan.

Los vecinos no llegaron

El temor les ganó, prefirieron mantener distancia para, según ellos, no contagiarse de coronavirus.

Fue un velorio muy distinto a los que se realizan en Huehuetepec, no hubo música de viento, tampoco aguardiente, no llegó el rezandero del pueblo. Fue un velorio en silencio, casi en la soledad.