Creí que por ser mujer Yanelli Hernández sería solidaria con nosotras, se quejan Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Creí que por ser mujer Yanelli Hernández sería solidaria con nosotras, se quejan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Oct 20, 2018

De haber sabido no voto por ella: ex trabajadoras en Atoyac


Atoyac, 19 de octubre. “De haber sabido no voto por Yanelli Hernández, creí que por ser mujer sería solidaria con nosotras”, manifestaron varias madres que tienen hijos con discapacidad que forman parte del grupo de ex trabajadores que fueron despedidos por el ayuntamiento de Atoyac, quienes mantienen tomado el edificio del DIF municipal para exigir el pago de sus liquidaciones.

De acuerdo a los ex empleados, desde que inició su protesta, la presidenta municipal Yanelli Hernández Martínez no se ha presentado a dialogar con ellos para proponer una solución al conflicto, sólo ha enviado al secretario de Gobierno municipal, Juan Carlos Pérez González, quien no ha dado respuesta favorable a sus exigencias.

Dentro del grupo está Maricela Vargas Rosas, quien laboraba desde hace seis años como intendente en la ciudad de los servicios. Es madre de tres hijos con discapacidad, para los cuales el sueldo que ganaba era el único ingreso con el cual compraba, entre otras cosas, las medicinas para el tratamiento de los menores, pañales y leche.

Ella asegura que de haber sabido no habría votado por la actual edil, pues creyó que por ser mujer sería solidaria con las madres que trabajan en su administración.

Por su parte, Maximina Parra Garay, quien trabajaba en la comunidad de Arroyo Grande desde hace 6 años como encargada de la Biblioteca municipal. Es madre de un varón de 21 años con discapacidad, lo que lo mantiene atado a una silla de ruedas sin poderse mover. Contó que su sueldo era de mil 600 pesos, con los cuales compraba, entre otras cosas, las medicinas para el tratamiento de su hijo, siendo su salario el único ingreso dentro de su familia, pues su esposo está actualmente enfermo.

De acuerdo a la mujer, fue despedida sin aviso previo y sin recibir liquidación igual que a los 200 trabajadores. “Creí que por ser mujer, la alcaldesa sería más flexible con las madres que trabajamos en el ayuntamiento. Hoy sólo pido que me den mi liquidación y después me pondré a buscar trabajo, porque mi familia no puede estar en esta situación tan apremiante”, manifestó con llanto en los ojos y la voz quebrada.

Otro caso es el de María Sotelo Adame, quien llevaba 28 años como trabajadora, recientemente en la oficina del Instituto Nacional para la Protección de los Adultos Mayores (Inapam), quien sólo recibió la noticia de su despido del responsable del área.

En el segundo día de la toma del edificio, los ex empleados manifestaron que esperarán este fin de semana la respuesta de las autoridades a sus demandas, pero de no llegar ésta, adelantaron que iniciarán una serie de acciones radicales para hacer valer sus derechos laborales.