Artesano sordomudo elabora máscaras para la fiesta de San Bartolomé en Tecpan Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Artesano sordomudo elabora máscaras para la fiesta de San Bartolomé en Tecpan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Jul 30, 2019

Tecpan, 29 de julio. Ser sordomudo no impide a Lucio Hernández Lucas fabricar las máscaras de madera que la gente de la comunidad de El Súchil le encarga al acercarse el 24 de agosto, fecha de la fiesta patronal en honor a San Bartolomé Apóstol en Tecpan.

Los pedidos de los pobladores comienza a recibirlos a partir de la segunda quincena de julio. Son más los que piden mascarás de La Vieja, personaje que forma parte de la Danza del Toro, una de las tradicionales de la fiesta religiosa, contó su cuñada Francisca Placida de Dios, quien hace de traductora a la hora de charlar con el artesano.

El carpintero de oficio, tiene su pequeño taller en la colonia Las Flores, en El Súchil, donde trabaja con su hermano Buenaventura, quien también es sordomudo.

Comunicarse con Lucio Hernández es complicado. Por eso es necesaria la intervención de Francisca. Ella contó que el hombre de 65 años comenzó a hacer máscaras hace 15 años, cuando Francisco Galeana, el artesano más reconocido del pueblo, por los toros de petate que elabora, le prestó una máscara, la cual tomó de modelo para fabricar otra que fue aceptada por los habitantes que participan en la fiesta patronal.

Curiosamente, apuntó la cuñada, Lucio hace las caretas de madera sólo en julio, víspera de la celebración religiosa, porque el resto del año se dedica, junto con su hermano, a hacer muebles como sillas, camas, roperos, mesas, alacenas o sillones en su taller, comunicándose con él a través de señas y gestos.

El carpintero presume también que sabe dibujar. Lo que puso de manifiesto al mostrar un álbum con los dibujos que ha hecho en sus ratos libres. Su cuñada opinó: “no cabe duda que cuando se tiene talento para algo no importa si no se puede hablar, oír o ver, quien ya lo trae, lo trae. El amor que le pone a la hechura de cada máscara es superior a la adversidad de ser sordomudo”.

Agregó que una de las indicaciones que dan a quienes quieren una careta, es que el pedido lo hagan en los primeros días de julio, porque así tienen más tiempo para hacerlas con lujo de detalle, y no están a las carreras, porque así no quedan bien.

Tanto Lucio como su esposo Buenaventura, dijo, nacieron sin poder hablar ni oír, pero esa condición física no ha sido obstáculo para abrirse paso por la vida y vencer adversidades. “Muestra de ello es el taller que tienen y los muebles que hacen ahí, los cuales son reconocidos por los clientes que opinan que son de calidad y bien hechos”.

Mientras contaba la historia, un joven llegó a encargar dos máscaras, una del viejo y una de la vieja, las cuales, según la mujer, tienen un costo de 250 pesos cada una y estarán listas en tres días.