Se enfrentan hombres en el tradicional ritual de pelea de tigres en Zitlala Foto: Dassaev Téllez Adame

Se enfrentan hombres en el tradicional ritual de pelea de tigres en Zitlala

Escrito por  Dassaev Téllez Adame May 06, 2019

Zitlala, 5 de mayo. Este domingo se llevó a cabo la tradicional Pelea de Tigres (Nouitekij Tekuanimej) en la localidad de Zitlala, esto como parte del ritual Atsatsilistle, o Petición de Agua o Lluvia.

Donde no se permite la entrada a cualquier hombre, sino que tiene que portar una máscara y una cuerda curtida, la cual es preparada con antelación, enrollando, tensando y bañando con mezcal una cuerda de ixtle.

Además de que, por ser una tradición ancestral, no está permitido que las mujeres contiendan y participen en esta festividad.

Desde tres días antes de la festividad, preparan la cuerda de ixtle, la cual mide más de 50 metros y con la tensión que le van generando al irla enroscando, termina midiendo de tres a cinco metros, en el transcurso de este proceso, bañan esta cuerda con mezcal para que al secarse quede rígida y pueda ser usada en la pelea.

Desde los barrios y el centro de la ciudad, más de un centenar de tigres llegan al son de la música de viento, llegando a la plaza de la ciudad, ubicada frente al palacio municipal y a un costado de la catedral.

Este año, cabe mencionar, que previo al desarrollo de este ritual, familiares y amigos despidieron a un hombre que esperaba participar en esta tradición, por lo que, cargando su féretro, llegaron al ruedo de peleas y despidieron a este hombre con música, gritos y aullidos de los tigres; en su caja, los familiares colocaron cadenas de cempasúchil y la máscara de tigre que usaría en la contienda.

Los tigres no portan una indumentaria fija, algunos visten pantalones de mezclilla, vaqueros, camisas; otros prefieren una playera de manta naranja con puntos negros, todos, eso sí, llevan una máscara asemejando una cabeza de Jaguar, que es hecha de piel de vaca, dura, resistente, para soportar un golpe inoportuno en la cara.

Las cuadrillas de tigres bajan de los barrios a la plaza central de Zitlala. Los capitanes de cada equipo disponen y los tigres, algunos verdes, otros naranjas, se enfrentan por parejas.

Con una mano, los tigres se agarran del hombro, o se empujan; con la otra se dan de latigazos, casi siempre en los costados, de derecha a izquierda y viceversa.

Al finalizar cada encuentro, o al menos la mitad de estos, terminan en un abrazo y un apretón de manos.

El economista guerrerense Elías Gómez Avendaño escribió hace unos años un artículo que recogía parte del mito de lo que ahora es una tradición ancestral y que poco a poco, en los últimos años, se ha visto disminuida por la violencia que se vive en el estado de Guerrero.