Lo mismo, pero con más violencia

Escrito por  Ene 26, 2020

Este martes se instalará en Chilapa una mesa de seguridad regional, con la finalidad de dar seguimiento a las peticiones de los pobladores de Alcozacán, informó el gobierno estatal.

Ahí estarán –anunció el gobierno– las representaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y los demás integrantes de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, con la finalidad de que se monitoreen más de cerca estos temas.

Eso es dar muchas vueltas al caso Chilapa para caer en el mismo lugar. Y no es nuevo. Viene de años.

Es ocioso buscarle. Los chilapenses quieren tranquilidad, paz, justicia, la presentación de los ausentes.

La violencia en Chilapa no es nueva. La convulsión de la zona se recrudeció en 2016 con la disputa del territorio por dos grupos delictivos.

Ese año, la Federación incluyó a Chilapa en la estrategia para reducir la violencia en los 50 municipios más inseguros del país. No obstante, las muertes, las desapariciones, no cesaron. El vocero del Grupo Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, declaró entonces que Chilapa se convirtió en el segundo municipio más violento después de Acapulco.

Un día, miembros de un supuesto grupo comunitario irrumpieron en algunas comunidades y se llevaron a 16 lugareños; durante tres días estuvieron apoderados de los lugares, mismos que entregaron hasta que el gobierno negoció con ellos; pero los desaparecidos nunca aparecieron, a pesar de que habitantes aportaban nombres y testimonios de quienes se los llevaron.

En enero de 2016 se puso en marcha la Operación Chilapa con la participación de 3 mil 500 soldados y 250 policías federales y estatales. No hubo detenidos, ni aparecieron los hombres que se habían llevado.

Después hubo tres operativos más de similar magnitud y con parecidos resultados: cero.

En dos de esas operaciones los participantes se hicieron acompañar de agentes del Ministerio Público federal y peritos; ni el sombrero les tiraron a los grupos delictivos.

Según organizaciones sociales, en 2017 fueron asesinadas 200 personas. Hasta la vez no hay detenidos.

Luego entonces, nada de extraño tiene el hecho de que hayan asesinado a los 10 músicos, así como tampoco nada de raro tendría que no haya resultados de las supuestas investigaciones.

Hoy, como en 2016, la gente de Chilapa sigue clamando por lo mismo: justicia y paz, pero no hay quien se las proporcione.

Los chilapenses siguen aportando la sangre, el dolor y las lágrimas; la autoridad, el circo, la maroma y el teatro. n