Zozobra que no termina

Escrito por  Ene 20, 2020

Calan –o deberían calar a las autoridades– las declaraciones de la portavoz del colectivo Padres y Familiares de Desaparecidos, Secuestrados y Asesinados en el estado de Guerrero, María Guadalupe Rodríguez Narciso, en cuanto a que  “el gobierno debe empezar a cumplir con su obligación de gobernar, garantizar la seguridad y terminar con la zozobra en que vivimos las personas; nos arriesgamos a sumergirnos en un trabajo muy delicado, muy desgastante, pero lo hacemos porque nos quitaron parte de nuestra vida”.

Ha dicho Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación federal: “Tenemos una relación de respeto con los familiares y los colectivos que los acompañan. Nosotros estamos asumiendo que la búsqueda es una responsabilidad del Estado y es un derecho de las víctimas que el Estado tiene que garantizar”.

No obstante, en Guerrero no lo han aplicado así.

María Guadalupe no deja de reconocer la participación de la Subprocuraduría de la Fiscalía General de la República, el Ministerio Público federal, peritos de la Policía Investigadora Federal y la Secretaría de Marina, en la tarea que llevan a cabo.

Si bien Encinas asegura que la búsqueda de desaparecidos se ha convertido en una de las prioridades del gobierno federal, su labor en la entidad no ha ido más allá del acompañamiento, cuando es el gobierno el que debería hacer el trabajo.

Al rendir su primer informe de actividades, aseveró que el Estado “ha emprendido todas las acciones y esfuerzos necesarios para solucionar este problema”.

La realidad –hay que decirlo– demuestra que en Guerrero sólo ha proporcionado agentes que resguarden a los buscadores. Ha sido esa su gran participación.

Alejandro Encinas, por su parte, resume el compromiso del gobierno federal en establecer una coordinación con el gobierno del estado –entre la Fiscalía General estatal y la Fiscalía General de la República–: “es ahí que tenemos que enfocar nuestro mayor esfuerzo”.

Habrá que ver cuándo empieza, porque ya transcurrió un año de administración, y no se han visto más que promesas. n