Clamor y estadística

Escrito por  Ene 16, 2020

Con ser la expresión más extrema de la inseguridad pública –porque es irreversible en sus efectos y porque atenta contra el derecho humano básico, que es el derecho a la vida–, el homicidio no es el único delito que tiene en aprietos a los ciudadanos de bien, a la sociedad en su conjunto y a la economía del estado.

De este modo, resultan alentadoras las informaciones que, cada vez con más frecuencia, difunden los encargados de la seguridad pública y de la gobernanza en la entidad, de manera particular el gobernador Héctor Astudillo, pero también –como este miércoles– el secretario de Seguridad Pública, David Portillo Menchaca, que se refieren a la incidencia delictiva y a los homicidios dolosos.

Esto viene a cuento porque, también este miércoles, productores de ganado de la Costa Grande agrupados en la organización Ganaderos Unidos de Zihuatanejo denuncian la difícil situación que viven muchos de ellos en las partes altas de ese municipio, así como de Petatlán, La Unión, Coahuayutla, Zirándaro y Coyuca de Catalán, a causa de actividades ilegales que ejercen con relativa libertad los criminales en esas zonas apartadas de los grandes centros de población del estado.

No es lo mismo ver las estadísticas, y hasta regocijarse por lo que éstas indican, que vivir en el centro del problema; que los reportes oficiales indiquen disminución en la incidencia delictiva no reporta alivio a quienes tienen que convivir con los delincuentes.

Ya dijo el gobernador que las fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno actúan no a petición de parte, sino a partir de diagnóstico. Y eso está bien porque significa que el combate a la criminalidad se lleva a cabo con método y sin la distracción que podría implicar el atender la percepción, no siempre objetiva, y en algunos casos maliciosa, del público.

Pero si esa es la ruta, eso significará que sectores productivos como el ganadero tendrán que esperar a que el diagnóstico del gobierno indique que ha llegado el momento de hacerse cargo de la delincuencia que los agobia.

Así, el futuro inmediato no parece muy halagüeño para los afectados. n