Otros pendientes de la 4T

Escrito por  Dic 02, 2019

Entre los varios tópicos en que la 4T debe concentrar sus esfuerzos en este segundo año que comenzó este domingo 1º de diciembre de 2019, aparte de los temas obvios de seguridad pública y crecimiento económico, está uno que llama muy poco la atención por estos días, pero cuyos efectos de seguro van más allá que esos y otros en el tiempo.

Se trata de temas que tienen relación con el calentamiento global, asunto de vital importancia y de alcances estratégicos no sólo para el país, sino para el mundo entero, del cual nuestra nación es apenas una fracción.

Una parte de esa revisión tendrá que ver, por supuesto, con la construcción de la refinería de Dos Bocas, uno de los proyectos insignia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, impulsado por la Presidencia de la República a muy alto costo para las finanzas nacionales a pesar de la tendencia global a virar hacia las energías renovables, no como una moda y ni siquiera por economía, sino por supervivencia, pues, como todo mundo sabe, los combustibles fósiles contribuyen de manera más que significativa a la generación de los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, que ya empieza a constituir una seria amenaza para el futuro de nuestra especie y la viabilidad del planeta.

Pero otras decisiones que ha tomado el no tan nuevo gobierno van en sentido similar. Por ejemplo, ya antes de tomar posesión del cargo, el hoy Presidente, con la mira puesta en reducir la dependencia de México del gas de Estados Unidos, había tomado la decisión de construir una central generadora de electricidad que funcionara a partir del carbón, combustible fósil más contaminante que el gas, y que la gasolina o el diésel. Al final, ante la oleada de críticas que comenzó a despertar tal decisión –pues se contraponía al acuerdo climático global que había firmado México–, el gobierno optó por no comprar las 360 mil toneladas de carbón que había previsto y se limitó a mantener en operación sus tres centrales carboeléctricas ya existentes. Hay en este tema mucho más: en la Ciudad de México, los trolebuses nuevos, capaces de rodar 100 kilómetros sólo con sus baterías, la cada vez más extendida eliminación de las bolsas de plástico del supermercado y el cambio de la industria automotriz hacia la movilidad eléctrica son ejemplos de ello, todo lo cual concuerda con la publicidad oficial del gobierno federal en televisión nacional, en el sentido de dar relevancia a las energías alternativas, como la eólica y la solar, para depender menos de la energía de origen fósil.

Es necesario cambiar nuestras fuentes de energía; es urgente. De hecho, debimos hacerlo hace unos 20 años para eludir las consecuencias que hoy vive el mundo. No importa que aún quede mucho crudo bajo el suelo, pues no podría haber despropósito mayor que pensar que antes de apuntar hacia otros energéticos sería bueno agotar el petróleo. n