¿Habrá justicia ahora sí?

Escrito por  Nov 21, 2019

Un alud de repudio y exigencia de justicia de organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos, así como de legisladores, familiares y amigos, se dejó sentir como reacción a la muerte del activista Arnulfo Cerón Soriano, cuyo cuerpo fue localizado luego de transcurrir 40 días de su desaparición.

El agravio no es para menos si se toma en consideración que en Guerrero asesinan a los activistas, y nada sucede: la impartición de justicia siempre se queda a deber.

En principio, no deberían acabar con sus vidas; si ocurre, ya denota descomposición social, pero peor aun resulta que, tras de eliminarlos, no se detiene a los culpables y, por consiguiente, la justicia no llega, sino queda como la gran ausente.

Si la muerte duele, igual duele la impunidad.

Es un doble dolor que tienen que llevar a cuestas las víctimas.

La extinción de la vida genera un dolor que luego se convierte en sufrimiento por la pérdida del ser querido; el otro dolor se transforma en resentimiento, angustia, desesperación e impotencia al no contar con una autoridad que asuma y cumpla su responsabilidad, lo cual la convierte en cómplice de los victimarios.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) condenó el asesinato de Cerón Soriano y demandó castigo a las autoridades.

La dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino Mesino, y la del Frente de Defensa Popular (FDP), Clemencia Guevara Tejedor, condenaron el homicidio.

Para Mesino Mesino, “tal parece que existe una lista con los nombres de luchadores sociales a los que a las autoridades estatales y federales les interesa desaparecer, por lo que se valen de la delincuencia organizada para hacer ese trabajo y quedar limpias de cualquier culpabilidad”.

Citó los homicidios de otros luchadores sociales como Rocío Mesino Mesino, Arturo Hernández Cardona, Ranferi Hernández Acevedo, Luis Olivares, Raymundo Velázquez y los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Y no son todos. La lista es extensa.

Armando Chavarría Barrera, Demetrio Saldívar Gómez, Arturo Gómez Pérez, Crisóforo Otero Heredia, Elí Camacho Goicochea, Roger Arellano Sotelo y Octavio Arellano Eloísa son algunos de los que la complementan.

La autoridad se yergue triunfal al considerar como un éxito el descubrimiento del cuerpo de Cerón, cuando el mérito real sería, en todo caso, que los culpables sean detenidos, vayan a proceso, sean sentenciados y paguen su crimen. Y no estarían haciendo ningún favor. n