Descomposición partidista

Escrito por  Nov 21, 2019

El enredo que escenifican desde hace semanas los integrantes del grupo parlamentario de Morena en el Congreso local podría ser síntoma de algo más que reacomodos internos en el partido en el poder: quizá un signo de descomposición, más acelerada incluso que la que sufrió el PRD, que al final de cuentas acabó en desastre.

En un primer intento, los disidentes del coordinador de la fracción y presidente de la Jucopo, Antonio Helguera Jiménez, reunieron 12 firmas —apenas una más de la mitad del grupo—, lo que les dio la mayoría para destituirlo. Pero pronto una de los firmantes, que por lo visto no estaba muy convencida de la operación, decidió retractarse.

No dispuestos a ceder, los disidentes volvieron a intentarlo ayer: sustituyeron la firma faltante y luego llevaron su escrtio a un notario —no fuera que otro de ellos se arrepintiera— para que quedara asentada la operación.

Por los antecedentes inmediatos, es de suponer que este suceso es apenas un capítulo más de un culebrón que todavía tiene reservadas muchas sorpresas al público espectador, pues fue claro desde principios de la legislatura que al grupo parlamentario del partido en el poder le falta experiencia, liderazgo y asertividad, y quizá hasta vocación de poder.

Es irónico, porque hasta hace poco era precisamente la disciplina la característica de los partidos de izquierda en México, como en los modelos del partido bolchevique de Lenin en Rusia, y del Partido Comunista chino de Mao, en los que la falta de respeto a la autoridad podía incluso costar la vida. n