La salud, ¿negocio de quién?

Escrito por  Oct 09, 2019

La salud constituyó ayer uno de los temas torales en torno a la cual giró la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Guerrero.

A su llegada al aeropuerto Internacional de Ixtapa Zihuatanejo, fue recibido por un grupo de estudiantes y ciudadanos que acudieron a dejarle solicitudes para mejoras en ese rubro.

Después, por tierra, se trasladó al municipio de La Unión, donde visitó el hospital rural IMSS-Bienestar. Ahí se llevó a cabo el evento Diálogo, atención médica y medicamentos gratuitos.

El Presidente aseguró que se va mejorar todo el sistema, además de incrementarse los recursos en 40 mil millones de pesos.

Bien está, desde luego, que se mejoren instalaciones hospitalarias, se refuerce el personal médico, se modernice el equipo y se surtan los medicamentos suficientes y necesarios.

Todo eso, no obstante, representa atender las consecuencias del problema de la salud, cuando de igual forma debería atenderse las causas. Incrementar la red hospitalaria y equiparla con los instrumentos más modernos, no es la solución, debido a que el origen de las enfermedades permanece intacto.

Parecería que no interesa ni conviene a las autoridades combatir las causas y que mejor negocio es el que representa las construcciones, compras y equipamientos.

De no ser así, no se explicaría porque el gobierno no concentra su atención en crear entre la población una cultura de buena alimentación, prácticas de ejercicio, descanso necesario y un cambio de actitud mental, que sería la clave, por ejempo, para reducir las cifras de enfermos de diabetes, alta presión arterial y obesidad, entre otras, que saturan los hospitales.

Es incongruente que en un hospital se instalen máquinas expendedoras de refrescos embotellados y frituras generadores de obesidad, diabetes y cáncer, en vez de que concesionaran un espacio para venta de frutas, verduras y semillas.

La gente está dormida y de ello se aprovechan los gobernantes. Si bien la población sabe que todos esos productos son nocivos para su salud, no están consciente de su alcance así esté sufriendo ya las consecuencias.

Pero el negocio no estriba en orientar y crear la cultura de alimentarse sanamente, sino en destinar grandes presupuestos para sobrellevar a los enfermos a efecto de que sobrevivan y sigan consumiendo lo que sí es negocio.

Buena obra sería que el gobierno de la 4ta Transformación, empezara a acabar con los filones de oro de unos cuantos y enseñara a sus gobernados a convertir sus malos hábitos en otros que les proporcionen una vida sana y feliz. n