Toque de queda

Escrito por  Oct 08, 2019

Es muy natural el rechazo gubernamental a la declaración de toque de queda en Apaxtla de Castrejón, como muy natural es que, al no sentirse protegida por sus autoridades, la población opte por buscar la forma de ponerse a salvo de la delincuencia.

En Acapulco, las expresiones de hartazgo contra la inseguridad se manifiestan de otra manera: ayer, por ejemplo, cientos de transportistas salieron a la calle para exigir a las autoridades que pongan un alto a los asesinatos de sus compañeros, los secuestros y las extorsiones.

En Taxco, por mencionar otro caso, el presidente municipal Marcos Efrén Parra Gómez demandó a la Fiscalía General del Estado (FGE) agilizar las carpetas de investigación contra los autores de los recientes homicidios perpetrados en ese municipio.

Violencia, inseguridad e impunidad, transitan de la mano en la entidad, donde los funcionarios se pavonean difundiendo informes sobre reducción de homicidios dolosos, sin ocuparse nunca de las extorsiones, secuestros y cobros de piso, como si no existieran para ellos.

El caso Apaxtla, donde entre las 23:30 y las 4 horas del día siguiente ningún habitante puede andar en la calle, exhibe cómo la autoridad legalmente constituida es rebasada por un grupo de personas, que si bien aseguran proteger a la población al impedir que entren miembros del crimen organizado, se desconoce a ciencia cierta si no defienden otros intereses.

Llama la atención Apaxtla por ser un caso reciente y hasta cierto punto novedoso, pero numerosos son los municipios en que la población, para bien o para mal, están a merced de las llamadas autodefensas, que incluso impiden el ingreso de las fuerzas de seguridad legales.

El imperio instaurado por la Upoeg y el Frente de Policías Comunitarias, es obvio ejemplo de ello.

Ambas organizaciones son intocables; lo mismo toman por asalto comunidades que se enfrentan entre ellas mismas con saldo de muertos, heridos y desaparecidos, hechos jamás investigados por fiscal alguno.

Autodefensas, como la de Apaxtla, la Upoeg y el Frente por un lado y el crimen organizado por otro, tienen en jaque al gobierno, razón por la que, protestas como la de los transportistas y la exigencia del alcalde de Taxco, no pasan de ser un grito en el desierto, puesto que la autoridad ni los ve ni los oye, porque está noqueado fuera de combate, tan sólo pataleando como para dar señal de que todavía respira. n