Legítima defensa

Escrito por  Oct 07, 2019

Ha causado polémica aprobar la inclusión en el Código Penal de que la legítima defensa es una causa de justificación ante un acto de agresión que pone en peligro la vida y los bienes del sujeto pasivo, no considerándose a esta acción como un homicidio de tipo punible, sino en defensa propia.

El diputado promovente, Omar Jalil Flores Majul, manifestó que la legítima defensa es una causa de justificación ante un acto de agresión que pone en peligro la vida y los bienes del sujeto pasivo.

A las autoridades que fruncen el ceño y se refieren al tema como “muy radical” o expresiones parecidas de rechazo, habría que recordarles que, si cumplieran con su trabajo, no habría necesidad de hacer o reformar leyes en este sentido.

En este caso específico, vale apuntar que si bien los delincuentes se introducen a las casas a robar poniendo en peligro la seguridad de sus moradores, es porque la autoridad falla en la prevención del delito y la impartición de justicia, convirtiendo la impunidad en una invitación a delinquir.

El legislador cumple su labor interpretando las necesidades de la población; hace pues su chamba para subsanar deficiencia de quienes incumplen la suya.

Está por otro lado, la voz clerical que reza que la legítima defensa es una ley persuasiva, no para matar.

¿Estarán diciendo los sacerdotes que la sola inclusión en el Código servirá para que los delincuentes se persuadan de que deben portarse bien?

¿O querrán decir, tal vez, que estando frente al delincuente el responsable de la familia sólo deberá mostrarle el arma para que se persuada de que debe salir en estampida? ¿Y si no funciona la persuasión?

Otra: ¿Se está hablando de que los moradores de la vivienda se deben convertir en profesionales en manejo de armas para no caer en pánico y disparar el arma sin pensarlo o sin que todavía el delincuente no haya cometido ningún daño?

Cada quien interpreta el tema a su manera, así como el abogado del atracador herido o muerto podría hacerlo para perjudicar a quienes, en un acto que creyeron de defensa porque se vieron amenazados, dispararon causando daño al intruso.

Habrá que considerar que cualquier ciudadano podrá tener un arma en su casa para su defensa, la de su familia y la de su patrimonio, pero en la mayoría de los casos sucederá que no tiene la experiencia, el conocimiento, la destreza ni la sangre fría, para manejar la situación.

Lo más deseable sería que nunca se presente un escenario de esta naturaleza porque, independientemente de las repercusiones legales que pueda tener, indudablemente podría desquiciar emocionalmente de por vida a la familia que viva la experiencia.

En consecuencia, lo más conveniente es que las autoridades correspondientes cumplan su responsabilidad y se pongan a trabajar ya en garantizar el respeto y la seguridad a la población, pues cualquier desaguisado que pudiera presentarse en un hogar no sería más que resultado de sus incumplimientos. n