Palabra desgastada

Escrito por  Sep 30, 2019

Está en todo su derecho la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de cortar el suministro de energía eléctrica a los sistemas de bombeo de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), así afecte a la población de Acapulco, siempre y cuando la paramunicipal haya incurrido en algún incumplimiento de pago.

No cabe duda, ni hay motivo de alegato.

Es una empresa que debe cobrar por el servicio que presta, aunque no se refleje así en el caso de los miles y miles de usuarios que se cuelgan con diablitos y disfrutan impune y tranquilamente del suministro sin pago alguno a las arcas de la paraestatal, a la que le abren enormes boquetes financieros, que todavía no ha dicho la Comisión cómo piensa subsanar.

Pero si fue la CFE la que violó algún compromiso o cortó la luz a pesar de no haberse cumplido el plazo para pagar, entonces a la Capama no deberán temblarle las piernas para proceder de todas las maneras posibles contra la paraestatal.

Esta ocasión, la CFE dejó sin agua a la población al suspender la energía eléctrica; Presidencia Municipal aduce en su defensa que el corte se produjo antes de fenecer el plazo para pagar.

Es decir que, expuesto así el asunto y si hubiera que darlo por cierto sin conocer el punto de la vista de la contraparte, la CFE cometió un exceso que no deberá quedar sin castigo.

El problema aquí es que la empresa administradora de luz corta y ya. No anda con amenazas, ni arma embrollos mediáticos; simplemente actúa, y cuando ha considerado pertinente dar explicaciones, maneja la situación de tal manera que sus argumentos resultan creíbles y dejan en entredicho los esgrimidos por el ayuntamiento.

Aquí el asunto es que, en casos como el que acaba de ocurrir la semana que apenas concluyó, en que CFE dejó sin luz el sistema de bombeo y en consecuencia sin agua a los acapulqueños, el municipio afirma que la de la empresa del Estado fue una actuación indebida y que emprenderá en respuesta acciones legales, todo lo cual puede resultar en aspavimientos y amenazas que a los pocos días se apagan y no resurgen hasta que sucede el siguiente corte de luz.

Apuntó que para la paramunicipal está siendo complicado pagar las facturaciones mensuales a la CFE, debido a la baja recaudación, por lo que instruyó al director del organismo que se les cobre a todos los deudores sin excepción.

Nueve meses han transcurrido desde que empezó la actual administración municipal, y es hasta ahora cuando determina cobrar a todos los deudores; es de suponerse que están incluidos los políticos “de primer nivel” que adeudan hasta 40 meses de consumo de agua, según reciente denuncia del director general de la Capama, Leonel Galindo González.

Otro punto pendiente es la millonaria cantidad que defraudadores de la administración pasada birlaron a la Capama y que por veredicto de la Auditoría Superior del Estado deberán devolver a las arcas de esa empresa, pero de eso nada se dice ya, mientras el ayuntamiento enfrenta problemas para pagar la luz.

Notable resulta que, entre todas las divergencias, resalta un punto de coincidencia entre CFE y Capama: las dos actúan de manera muy estricta con algunos de sus consumidores y sumamente condescendientes con otros, dejando ambas como el jamón del sandwich a los sufridos usuarios, que vienen a ser exactamente los mismos. n