Con las manos vacías

Escrito por  Sep 23, 2019

En opinión del arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa no localizados desde el 26 de septiembre de 2014 “es un crimen que desafía los sistemas de inteligencia y justicia en México, así como la confiabilidad en las instituciones”.

Tiene razón el prelado.

Se trata de una tragedia a cuyo esclarecimiento se opuso un sistema de gobierno, por proteger intereses no muy definidos aún, cuando menos públicamente.

Monseñor González reprueba la pretensión de recomenzar de ceros las indagatorias, al expresar: “¿No hay nada rescatable de las investigaciones realizadas?”, y recordó que ya había detenidos por este caso.

El punto crítico no es que se vaya a comenzar a partir de la nada, sino que, a nueve meses de la actual administración, no se haya avanzado en las investigaciones.

Incluso, los padres de los 43 se muestran ya inquietos precisamente al percatarse de que sigue habiendo abundantes e insistentes expresiones de buena voluntad para llegar a la verdad y castigar a los culpables, pero no se han traducido en acciones y menos aun en resultados.

Ayer, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, fue reiterativa al declarar que la liberación de implicados en la desaparición de los normalistas ocurrió por fallas de las fiscalías anteriores.

Evidentemente, no fueron fallas, sino fue la manera en que la entonces Procuraduría General de la República condujo el caso para llevarlo hacia donde el gobierno federal le interesaba.

El porqué le toca aclararlo al actual gobierno, cuya acción más relevante sobre las desapariciones ha sido, sin duda, la creación de la Comisión de la Verdad.

Se ha cuestionado constantemente al gobierno pasado cómo manejó la situación; le restriegan supuestos errores, pero los aciertos del sucesor escasean tanto que, en nueve meses, no alcanzaron a detectar las “fallas” cometidas por el gobierno peñista para corregirlas e impedir la excarcelación de los involucrados.

Así es como este 26 se cumplirán cinco años de las desapariciones con cero resultados de los malos y prácticamente cero avances de los buenos. n