Opacidad y encubrimiento

Escrito por  Sep 18, 2019

Cuando la diputada local Mariana García Guillén habla de que sólo 18 de los 81 municipios de la entidad cuentan con órganos de control interno y que hay resistencia de algunos ayuntamientos de Guerrero a instalarlos, habrá que entender que la legisladora está en lo suyo.

Asegura que debido a esta reticencia Guerrero está muy atrasado en materia de transparencia y rendición de cuentas, por lo que el Congreso local ha estado exigiendo a los ayuntamientos que cumplan con la instalación de sus órganos de control interno.

Habrá que puntualizar, no obstante, que crear más mecanismos con el propósito ya expresado no necesariamente conllevaría a un mejor manejo de los recursos presupuestales, el cual se lograría tan sólo con que el Congreso precisamente hiciera su chamba en el área de fiscalización.

Si la transparencia y la rendición de cuentas se mide por la existencia o ausencia de ese órgano de control interno, habría que preguntar si los 18 ayuntamientos que cuentan con el mismo se desempeñan de mejor manera que los omisos.

Es de suponerse que son los municipios más importantes los que cuentan ya con el órgano interno, y aun en esos abundan los señalamientos de desaseo contra las anteriores administraciones.

Es de entenderse que la transparencia y la rendición de cuentas se traducen necesariamente en una mejor administración, cuando en realidad no es así.

Ahí están todos los alcaldes que entraron hace un año, quejándose de saqueos; haciendo malabares para satisfacer sus necesidades más apremiantes.

¿Cómo se diferencian los que tienen órgano de control interno de los que no? Todos navegan en un océano de opacidad y truculencias que luego negocian alcaldes entrantes y salientes. Siempre ha sido lo mismo.

Es claro que lo que dice la diputada García Guillén es cumplir solamente la legalidad, lo cual no reditúa en honestidad, simple y llanamente porque no funcionan los sistemas fiscalizadores.

Si tan sólo mediante su brazo ejecutor, que es la Auditoría Superior del Estado, el Congreso local cumpliera su responsabilidad de fiscalizar a los municipios, no habría necesidad de tantos brincos, ruido e inventos. n