Los invisibles

Escrito por  Sep 10, 2019

En su reciente visita a Guerrero, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación federal, Alejandro Encinas Rodríguez, ubicó a los desplazados por la violencia en el sitio exacto al que la autoridad los ha confinado: la invisibilidad.

Admite que “el paso más importante es restituir las condiciones para que la población desplazada regrese a sus lugares de origen; se requieren acciones del Estado muy firmes, de respeto a los derechos humanos, combatiendo a grupos delictivos; que el Estado se haga cargo nuevamente de recuperar espacios perdidos”.

Así la situación, el horizonte se trasluce oscuro, sin esperanza, para los expulsados de sus comunidades por presiones de los grupos delictivos, puesto que, en principio, no se realizan tareas concretas para restituir esas condiciones para que regresen a sus lugares de origen; tampoco se observan acciones firmes del Estado, ni se sabe de estrategias específicas para combatir al crimen organizado.

Ejemplo claro de la desatención y el engaño es el caso de los desplazados de la sierra. Estuvieron hace cinco meses más de 30 días en plantón frente a Palacio Nacional pidiendo garantías para regresar a sus pueblos; les prometieron que los protegerían, pero no les han cumplido, y ahora amenazan con regresar a plantarse en la Ciudad de México.

Un informe elaborado por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) revela que en 2018 hubo en Guerrero 5 mil 56 personas desplazadas por la violencia.

Clara Jusidman, representante del Centro de Derechos Humanos de Tepoztlán Víctor Urquidi, alertó que “el tema de desplazamiento forzado interno ha adquirido vigencia muy grande, debido al efecto de la violencia, y la colusión perversa entre autoridades, crimen organizado y empresas, las cuales buscan apoderarse de territorios naturales y minerales, así como para emprender obra pública y nuevos negocios”.

“Si logramos visibilizar el problema, debemos darnos por agradecidos”, pues, advirtió, durante muchos años ha sido minimizado.

Respecto al conflicto, Encinas Rodríguez explica que “nos encontramos en una fase de elaboración del programa nacional de derechos humanos, buscamos romper con diseños tradicionales, queremos que los foros impulsados sean resultado de un verdadero proceso de debate, no sólo de consulta”.

Mientras tanto, así, a corto plazo, no hay nada para los desplazados, ni esperanza siquiera; en su horizonte sólo vislumbran la incertidumbre y el desdén gubernamental. n