Simulación e impunidad persistentes

Escrito por  Ago 16, 2019

La cuarta transformación no ha llegado hasta ahora a las escuelas, donde, al llevarse a cabo las inscripciones, afloran los mismos vicios y el mismo solapamiento de las autoridades.

Abundan las quejas de padres de familia en el sentido de que no se inscribe a sus hijos si no pagan la cuota impuesta, hecho difundido ampliamente por los medios de comunicación.

A este respecto, la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) giró el 9 de agosto la circular 015/2019, mediante la cual exhorta a jefes de sector, supervisores, inspectores y directores de educación básica, a “que se abstengan de realizar acciones que conlleven a condicionar el ingreso de los alumnos a los centros educativos, mediante cooperaciones económicas o en especie y que por su actuar y proceder transgredan lo establecido en la Ley 465 de Responsabilidades Administrativas para el Estado de Guerrero, además de lo señalado en la Ley de Trabajo de los Servidores Públicos del Estado de Guerrero Número 248”.

Ni siquiera dio la cara el secretario; firman el documento el director general de la Unidad de Asuntos Jurídicos y el contralor interno, los más indicados, eso sí, para detectar y sancionar las violaciones.

Ni siquiera es una orden de que los involucrados se abstengan de pisotear la ley. Lo concretan en una simple exhortación, con lo cual dejan abierta toda la posibilidad de que no se respete. Y vaya que no se hace.

Directores, supervisores, inspectores y jefes de sector cuentan con una salida infalible: no son ellos quienes determinan las cuotas, sino los padres de familia, cuyas sociedades se confabulan con los directores para sangrar a los padres.

El reverso de la medalla: directores argumentan, con bastante razón, que la SEG no les asigna recursos para dar mantenimiento a los planteles, ni para comprar el material indispensable para el trabajo cotidiano, razón por la que, aducen, se ven obligados a cobrar.

Ni las quejas ni las prácticas recaudatorias son nuevas. Ni las amenazas de la SEG. Impunidad y simulación vienen de años. Es un mal añejo.

Lo nuevo es un sistema de gobierno que ha prometido que se terminará con estos procedimientos ilegales, y que al persistir, los padres se sienten engañados.

Mientras los ansiados y prometidos cambios llegan, si ello ocurre, las autoridades educativas hacen como que cumplen con su chamba, al mismo tiempo que no proporcionan ni las herramientas ni los recursos para el funcionamiento de los planteles, a cambio de lo cual hacen como que no se dan cuenta de que se viola ley en perjuicio de la economía de los padres, que son los que sufren las consecuencias de la ilegalidad, producto de componendas en los santuarios donde se forma a los ciudadanos ejemplares del futuro. n