¿Unión estratégica a la vista?

Escrito por  Ago 15, 2019

Si en su momento, en agosto de 2010, la renuncia de Ángel Aguirre Rivero a su militancia en el PRI de larga data –a raíz del desdén que le hizo ese instituto político al postular a Manuel Añorve Baños como su candidato a gobernador– fue un desastre en lo estructural, lo político y lo electoral para el tricolor, a la larga podría serle de utilidad.

Mucha historia ha transcurrido en estos nueve años, sucesos que le han cambiado el rostro no sólo a los partidos políticos implicados; también al estado de Guerrero y al país.

A la mitad de su mandato, Aguirre se vio obligado a dejar la gubernatura que le ganó de calle a su contrincante priísta; luego, su nuevo partido, el que lo llevó al poder, perdió esa posición frente al abanderado del PRI –el hoy gobernador Héctor Astudillo Flores–, y en el país una nueva formación política arrasó en la elección de presidente de la República en los comicios de 2018.

Como veterano priísta, Aguirre sabe por experiencia propia que en política no hay derrota ni victoria permanente, que –como lo dijo hace dos días el gobernador Astudillo– “lo que hoy es débil mañana puede ser fuerte” y que, como aconseja la sabiduría popular, no es recomendable “poner todos los huevos en una sola canasta”.

Por eso nunca rompió de manera definitiva con su antiguo partido, sino que mantuvo sus contactos mientras se iniciaba en el perredismo. También por eso, sin romper con el PRD, se declaró partidario del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador.

En estos días acaba de levantar una polvareda de reacciones tras declarar que para hacer frente a Morena con cierta posibilidad de éxito en la próxima elección intermedia, la de 2021, los otros partidos tendrían que unirse, todos, incluidos, por supuesto, el PRI y el PAN.

¿Es un mensaje cifrado a sus antiguos camaradas del tricolor?

El dirigente de Acción Nacional, Eloy Salmerón Díaz, con mucha cortesía, ayer le envió su agradecimiento y su rechazo a la idea de una alianza electoral.

Pero el coordinador de la bancada del PRI en el Congreso local, Héctor Apreza Patrón, cogió la oportunidad al vuelo para dar una respuesta más cuidada: dijo que las alianzas no deberían ser sólo de carácter electoral, sino que deben ir en torno a una plataforma que eventualmente pueda transformarse en un programa de gobierno.

¿Estamos, acaso, ante la génesis de una unión estratégica PRI-PRD? n