Ligereza gubernamental

Escrito por  Ago 12, 2019

No deja de sorprender la ligereza con que las autoridades insisten en manejar aspectos relacionados con la violencia, buscando minimizarla, sin importarles caer en la ilegalidad.

Si, como dice la autoridad municipal, la Fiscalía General del Estado (FGE) asegura que la mayoría de los asesinatos ocurridos en el municipio son de personas que estaban involucradas en cuestiones delictivas, habría que preguntarle en qué fundamenta su aseveración.

Si habla de una mayoría sin especificar casos, los familiares de todos los asesinados –no de la mayoría, sino de todos– cargarán con el estigma conferido por la sociedad, también tan dada a juzgar a la ligera, de que su difunto andaba en malos pasos.

Sin duda, las investigaciones que desarrolla la Fiscalía no son suficientes para declarar culpables a las víctimas, además de que hacerlo no es su papel; si hubiera una investigación sólida, seguramente habría homicidas detenidos, lo cual no sucede.

Por otro lado, según la autoridad municipal, no se puede impedir que ocurran los asesinatos; cierto es. Aun asignando un policía a cada habitante, el que trae en su lista la delincuencia caerá; el caso es grave, pero no menos grave es el hecho de que ni se puede evitar los asesinatos, ni se puede castigar a los asesinos, porque la violencia y la impunidad cabalgan en el mismo corcel en Guerrero.

Ante tales condiciones, pasar como delincuentes a los asesinados sin tener la certeza de que así sea se convierte en la fórmula más práctica para justificar el fracaso en prevenir la delincuencia, por un lado, y por otro, la incapacidad de someterla al imperio de la ley.

Lastima a la sociedad, por otra parte, la atención selectiva –no digamos justicia, porque la justicia no llega– a homicidios de personas que descuellan en ciertos ámbitos, entre ellos el político.

Ayer, el jefe del Ejecutivo informó haber ordenado al fiscal asignar un equipo especial para que investigue el asesinato de Bertha Silva Díaz, ex candidata a diputada local.

Asesinatos de políticos van y asesinatos vienen sin que nunca se aclaren, pero el hecho de que en algunos casos haya atención prioritaria no deja precisamente un buen sabor de boca a gente común que le han matado a algún familiar y está en espera de que la Fiscalía haga su trabajo, así no utilice equipos especiales. n