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Acción mediática

Escrito por  Ago 08, 2019

Ni sorpresa, ni sobresalto, provocó en el Congreso local, ni en el entorno político del estado, la demanda de juicio político que presentó el diputado federal de Morena Rubén Cayetano García contra los integrantes de la Junta de Coordinación Política y de la Comisión Permanente, por haber tomado tres semanas de vacaciones, lo cual implicó violar la ley orgánica del Legislativo y, en los hechos, desaparecer por un tiempo ese poder público.

No podía ser de otra manera: esa demanda no tiene ninguna posibilidad de prosperar como tal, pero sí proporciona a su autor la posibilidad de mantener su presencia en los medios de comunicación.

El legislador federal pidió a los líderes del Congreso local y a otros integrantes una especie de suicidio político con un juicio que podría acabar en su destitución. Nadie –empezando por el propio autor de la demanda– estará pensando que eso ocurrirá.

Con seguridad, no se trataba de que tuviera ese efecto, sino de que su nombre sonara con motivo de ello. Quizá busca posicionarse entre los aspirantes con posibilidades para las próximas elecciones, pues la competencia por conseguir una postulación de Morena, su partido, de seguro es brutal, y a algunos les ha de parecer que para lograrla todo es válido.

Es como cuando el Partido Verde enarboló la bandera de la pena de muerte. No puede asegurarse que iba en serio, pues la Constitución prohíbe tal castigo basada en que, ejecutada la pena, no hay manera de remediarla, aliviarla, suspenderla o suavizarla, porque la muerte, hasta ahora, no tiene vuelta atrás.

Para lograrla, pues, habría tenido que reformar la Constitución, para lo cual debería sumar dos terceras partes de la Cámara de Diputados federales y la mitad más uno de los Congresos locales, además de romper los tratados internacionales en los que nuestro país se ha comprometido a no aplicar esa pena.

Era una propuesta demagógica, pero con posibilidades de hacer conexión con las emociones de los electores; es decir que tenía el descarado propósito de levantar votos en la elección, para de ese modo no desaparecer como partido, y así seguir recibiendo presupuesto público.

Se parece también al anuncio que recién hizo el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, de solicitar la extradición del asesino de El Paso. Es muy improbable que Estados Unidos la conceda, ni hay nada que lleve a concluir que en México sería mejor juzgado y sancionado que allá. Así las cosas, ¿para qué anunció Ebrard su intención de extraditarlo? Podría ser para ganar votos y popularidad en el muy probable caso de que le toque competir por la Presidencia dentro de cinco años.

¿Será que algo así pretende Cayetano García, aparecer en las boletas electorales del próximo año?

Al menos, de eso lo acusa el coordinador de la bancada del PRD en el Congreso local, Celestino Cesáreo Guzmán: como no tiene foro en el Congreso federal –pues allá la competencia con otros 499 legisladores debe estar feroz–, viene a buscar camorra a Guerrero para brillar un poco. Si algún medio de comunicación local cayó en su garlito y le siguió el juego, allá él. n