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Impunidad

Escrito por  Ago 02, 2019

El diputado federal Rubén Cayetano García intentó sacar del marasmo a la Fiscalía General de Guerrero al exigirle que investigue el asesinato de ocho personas –integrantes de una misma familia seis de ellas– en la capital del estado.

En sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, celebrada este miércoles, Cayetano García recordó cómo el domingo 26 de mayo pasado fueron localizados ocho cuerpos sin vida dentro de una camioneta abandonada en Chilpancingo.

Entre las víctimas figuraban el matrimonio formado por la señora Julia Mora de la Cruz y Sergio Sánchez, así como sus hijos Fernando Jaír, Carlos Augusto, Pedro Ignacio, de 16 años, y Pablo Sánchez Mora. Este último era trabajador de la escuela normal de Ayotzinapa y músico en la banda de ensamble instrumental llamada Yohuali.

Otra víctima fue una joven estudiante de la licenciatura de Enfermería de la Universidad Autónoma de Guerrero.

El 3 de junio, el fiscal general del estado, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, declaró estar a la espera de que el juez librara varias órdenes de aprehensión para detener a los responsables del asesinato de las ocho personas, mismos que, afirmó, ya estaban identificados.

Después de 59 días de ese anuncio y a 65 de la matanza, el fiscal no ha vuelto a hablar del tema.

Nada extraño resulta su silencio.

El asunto ofrece la particularidad de que los familiares no han ejercido presión pública para que la Fiscalía proceda.

Cuando familiares y amigos han protestado exigiendo justicia en otros casos, el fiscal se apresura a ofrecer explicaciones y se compromete a investigar, pero regularmente no aporta resultados que se traduzcan en detenciones, proceso y sentencia.

Habrá que esperar qué reacción hay a la exigencia hecha por el diputado Cayetano García desde la tribuna oficial más importante del país, pues es un hecho que la Fiscalía ya mandó el óctuple homicidio al archivo muerto.

Nada de extrañar tampoco. n