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Palabras que se lleva el viento

Escrito por  Jul 24, 2019

En situaciones como la actual, en que la violencia impacta más a la población, lo que ésta más desea seguramente es creer en lo que le dicen sus autoridades respecto al tema.

Insisten en que en Guerrero van a la baja los homicidios dolosos; que el estado se encuentra en sexto lugar y que, en comparación con 2018, tiene una reducción de 31.45 por ciento; empero, la muerte de personas de altas esferas de la sociedad proyecta la impresión de que los niveles de inseguridad van en ascenso.

Son delitos de alto impacto, dicen.

Es decir que no es lo mismo que maten a un albañil, un plomero o un empleado de hotel, por ejemplo, que a un médico cirujano plástico, un funcionario del IMSS o un dirigente hotelero, así se trate de vidas humanas en todos los casos.

Las explicaciones respecto a que la violencia ha disminuido resultan tan abundantes como no creíbles; no penetran en la mente de la gente de ningún estrato social.

La autoridad municipal, verbigracia, atribuye los ataques a “desmembramientos de grupos delictivos”. La detención de los cabecillas de esos grupos, refuerza, “ha generado una respuesta por parte de la delincuencia”.

No obstante, en ningún medio se lee en qué forma los desmembraron. ¿Los mataron? ¿Los detuvieron? ¿En qué prisión se encuentran? ¿Dónde están sometidos a proceso?

Por otro lado, ¿cuáles son los nombres de los supuestos cabecillas detenidos de que habla la autoridad? ¿Por qué no se les ha dado difusión?

Si a las declaraciones oficiales en el sentido de que ha decaído la inseguridad les dan vuelo en todos los ámbitos, como si fuera no información, sino propaganda, ¿cómo es que los nombres de los delincuentes muertos o detenidos no aparecen en ninguno?

Cuando llega a haber un detenido, la Fiscalía General del Estado sube la información a las redes sociales y reparte profusamente boletines para dar a conocer su proeza.

¿Qué pasa, entonces, con los demás detenidos?

Si la autoridad no respalda sus versiones con suficientes elementos de soporte, la gente sencillamente no le creerá y, a partir de ahí, tal vez tampoco le crea cuando esté diciendo la verdad. n