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La vida no vale nada

Escrito por  Jul 19, 2019

Cualesquiera que hayan sido las causas, el atentado que sufrió ayer el jefe de Servicios de Afiliación y Cobranzas de la delegación en Guerrero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Martín Fernando Ruiz Brito, no hace más que confirmar, como cada día no deja de suceder, que nadie está seguro y que ya no nada más en Guanajuato la vida no vale nada, como dice la canción, sino también en Guerrero.

Hablar ahora del supuesto origen de la agresión no sería más que especular; el hecho real es que, cuando llegaba a su centro de trabajo, en el acceso al Centro de Seguridad Social (CSS) del IMSS, donde se encuentran las oficinas delegacionales, sobre la avenida Cuauhtémoc, el funcionario fue baleado.

El suceso no fue en la noche, sino entre las 9:30 y las 10 de la mañana; desde hace tiempo, dejó de ser novedad el que las agresiones de esta naturaleza no ocurran a deshoras de la noche, cuando no hay testigos, o en lugares solitarios.

A cualquier hora, en cualquier momento, en cualquier lugar, la vida pende de un hilo, en tanto la autoridad no suelta la medalla que se ha colgado asegurando que, “debido a las estrategias y a la labor de la Policía Municipal”, los homicidios dolosos se han reducido, como si no fuera público que 25 por ciento de los uniformados carecen de certificación y que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Gerardo Rosas Azamar, tampoco puede acreditarla, además de que desde hace dos meses que asumió el cargo no ha presentado su plan de trabajo para proteger del delito a la población.

No menos desalentador resulta que, a decir de la síndica Leticia Castro Ortiz, a falta de agentes para vigilar las calles, se está echando mano de gente que está en el área administrativa y que no tiene adiestramiento para llevar a cabo acciones policiales.

Refuerza: “el problema aquí es que si están usando personal administrativo, lo único que estamos haciendo ante su poca capacidad y falta de capacitación, los estamos exponiendo a que les vaya a suceder algo y estamos atentando contra su propia vida, y eso no lo podemos nosotros permitir”.

Pero no sólo lo permiten, sino lo autorizan a sabiendas de que, a parte de no estar capacitados para hacer frente a la delincuencia, podrían herir o matar a cualuquier ciudadano al no tener pericia en el manejo de las armas.

¿Dónde están, pues, las estrategias de las que tanto alarde hacen? n