Mujeres al poder

Escrito por  Jun 07, 2019

Finalmente, el Congreso del estado aprobó la minuta de reforma constitucional en materia de paridad de género que obliga a dar los mismos espacios a mujeres y a hombres en todos los cargos públicos de los tres poderes de la Unión, en los tres órdenes de gobierno y órganos autónomos.

Con ello, la ley local se homologa con la federal, cuya reforma en este sentido aprobó el Congreso de la Unión en la última decena de mayo.

La reforma establece que la ley determinará las formas y la modalidad para garantizar la paridad de género en los gabinetes del Ejecutivo federal y de los gobernadores, y en la integración de los organismos públicos autónomos.

Respecto a los poderes Legislativo y Judicial, señala que la integración de las cámaras de Diputados y de Senadores se basará en candidaturas bajo el principio de equidad de género, y el mismo criterio prevalecerá en la elección de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

También determina que los partidos políticos fomenten dicho principio en la postulación de sus candidaturas.

La reforma fue enviada a los congresos locales para ser votada, lo cual ha venido ocurriendo, y ayer tocó el turno al de Guerrero.

Cierto es que en lo que se refiere a la alerta de violencia de género las mujeres no han tenido suerte, pues cuanta acción han emprendido por hacerla valer se ha estrellado contra la incapacidad gubernamental, que nada ha hecho para disminuir siquiera los asesinatos de mujeres.

Desde un principio, la alerta resultó un fiasco, pues su declaratoria no se complementó con aplicación de medidas que tendieran a la protección de las mujeres.

Obedeció más bien a la presión de las organizaciones femeniles sobre el gobierno, que con la declaratoria correspondiente dio por hecho haber cumplido su responsabilidad.

Pero en lo político, el sector femenil igualmente ha empujado con energía y furor, y ha obtenido resultados diferentes.

Habla claro de ello el haber tirado de la diputación local a Juan Manuel Santa María Ramírez, quien fue designado cuando Hilda Jenifer Ponce Mendoza renunció al cargo.

Organizaciones femeniles exigieron que, si la diputación correspondía a una mujer, tocaba a una mujer sustituirla. No les hicieron caso. Acudieron a los tribunales, y fue un juez el que determinó que una mujer debería ocupar la curul. Y así fue. Entró al quite Jatziri Jiménez García.

Es la ley electoral la que obliga a aplicar la igualdad de género como en el caso referido, pero las reformas aprobadas ayer la conceden para todos los cargos públicos.

Lo sucedido en el caso Ponce Mendoza-Santa María Ramírez-Jiménez García da una clara idea de si las mujeres están dispuestas a permitir que las sigan excluyendo en el reparto, que ahora tendrá que ser mitad-mitad en todo. n