Fertilizante, un obús innecesario

Escrito por  Jun 05, 2019

El caso del programa federal de fertilizante gratuito amerita reflexionarse, tomando en cuenta el revuelo que ha causado el supuesto retraso, asunto que más bien despide un tufo político, para lo cual manipulan y arrastran al campesinado.

Para hablar de daños, necesariamente habría que tomarse en cuenta cuándo comienza la temporada de lluvias, sí, pero también cuándo se regulariza, cuándo empiezan los campesinos a preparar las tierras, cuándo siembran y en qué momento aplican la primera dosis de abono, que es el momento real en que lo necesitan, y para que ello suceda falta que transcurra un buen rato.

La temporada oficialmente comienza el 15 de mayo, pero eso no necesariamente significa que ese día empezará a llover y menos aun que sucederá de manera ininterrumpida.

También quiere decir que no es en las primeras lluvias cuando el campesino empieza a sembrar; principia, sí, el barbecho de las parcelas, entendido como la preparación previa para la siembra.

Si el labriego empezara de inmediato a sembrar, se enfrentaría con el inconveniente de que entre julio y agosto se presenta la canícula, lapso caracterizado por la ausencia de lluvias y que en el campo se conoce más bien como verano, que abarca varias semanas y son de alto riesgo para los sembradíos tempraneros.

Luego entonces, la siembra comienza a finales de junio y principios de agosto; después de nacer la planta, se le dará un tiempo para que crezca un poco a efecto de que reciba la primera aplicación de fertilizante, destinado para que tenga un buen crecimiento; será más tarde, cuando esté a punto de producir, cuando se vuelve a abonar, esta vez para que la producción sea abundante y de calidad.

Los meses lluviosos para el campesino son julio, agosto y septiembre.

Luego entonces, si recibe el abono ahora, ¿qué uso se le dará? ¿Dónde se aplicará si ni siquera se ha sembrado porque apenas empezó a llover? Y si algunos campesinos ya sembraron, tampoco abonarán porque no tienen qué abonar.

Recibirán el producto para almacenarlo y tenerlo listo, pero no para aplicarlo de inmediato, pues para ello tendrán que transcurrir varias semanas todavía.

Si los funcionarios salieran de sus oficinas y recorrieran el campo, se darían perfecta cuenta de lo anterior; su desconocimiento de la siutación real lo aprovechan audazmente líderes y políticos para poner contra la pared a la autoridad.

Un campesino auténtico, no nylon, se da perfecta cuenta de que lo anterior es verdad. n