La herencia de la corrupción

Escrito por  May 21, 2019

Si el gobierno federal tuviera que responder por la incapacidad y la deshonestidad con que se manejan administraciones estatales y municipales, así como organismos que dependen de las mismas, no le alcanzarían los recursos.

Parece ya una estrategia el hecho de que los gobernantes van heredando unos a otros los adeudos adquiridos durante sus respectivas gestiones y cuando los mismos colapsan, recurren al siguiente nivel en busca del rescate financiero, mientras los responsables gozan de impunidad y hasta de nueva posición política merced a la red de corrupción y complicidades en el ámbito oficial.

Por eso mismo, es entendible lo declarado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que, en el caso de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), cada quien debe asumir su responsabilidad para subsanar la deuda con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, gestiona el apoyo para saldar la deuda de más de 500 millones de pesos que tiene Capama con la CFE.

Eso, como tarea inmediata para salir del paso, está bien, pero no es suficiente.

Al abordar el tema en su conferencia mañanera de ayer, López Obrador insistió en que en su gobierno no se permitirá la corrupción.

El asunto es que no sólo no debería impedirse en la actual administración, sino investigar y castigar a los corruptos de, cuando menos, la pasada administración.

Por eso mismo, Román Ocampo no sólo debe buscar la ayuda financiera para pagar a la CFE, sino paralelamente sano sería que presionara al Congreso local para que acelerara las diligencias sobre la administración del ex alcalde Evodio Velázquez.

Para la alcaldesa ningún beneficio constituye el hecho de que Morena, partido que la llevó al poder, sea mayoría en el Congreso, pues la está dejando sola al no apurar a la Comisión de Vigilancia para que la Auditoría Superior del Estado agilice indagatorias de la situación financiera que dejó Velázquez.

El caso es que el asunto Capama-CFE sigue pareciendo irresoluble. n