Hundimientos

Escrito por  Mar 31, 2019

En términos de oportunidad mediática, el hundimiento en Puerto Marqués del vetusto remolcador del Grupo Mexicano de Desarrollo no pudo haber ocurrido en mejor momento.

Sin exagerar, puede decirse que la larga pemanencia ahí de la vieja embarcación y del chalán que tenía amarrado, así como la propia Marina Majahua, a la que daban servicio, son herencia paradigmática del estilo de hacer las cosas del régimen que oficialmente fue derrotado en el año 2000.

Las autoridades de entonces hicieron oídos sordos al clamor que elevaron los habitantes de Puerto Marqués en cuanto la instalación marítima comenzó a ser construida, primero porque implicó la destrucción del ecosistema de la playa Majahua, ya afectado por la actividad turística, y luego porque cambió las corrientes oceánicas en ese rincón de la bahía portomarquesana, lo cual socavó los cimientos de decenas de modestos restaurantes edificados a la orilla del mar. La obra siguió adelante, literalmente contra viento y marea.

Es pertinente recordar que el GMD es la empresa que construyó –durante el malogrado gobierno autoritario de Rubén Figueroa Alcocer– la mal llamada vía rápida de Acapulco, tan mal diseñada y planificada que en vez de aliviar la presión del tránsito en el centro de la ciudad lo complicó al potenciar el congestionamiento vial.

Hoy que México está en el umbral de una anunciada transformación histórica, la pregunta es si las autoridades obedecerán al pueblo hasta el extremo de cancelar obras anunciadas o en proceso, o de demoler otras que se hicieron mal con toda premeditación, alevosía y ventaja.

El clamor ahí está; los expedientes de las irregularidades, también. ¿Qué falta? n