El arte de tragar sapos

Escrito por  Mar 23, 2019

Sostienen los expertos que en política se tiene que aprender a tragar sapos sin arrugar la cara, pero seguramente porque no es político, el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco, Leonel Galindo González, o desconoce este inciso del manual o lo sabe pero no lo ha asimilado.

Así, el funcionario deberá entender –o alguien deberá hacerle entender- que le caigan bien o mal los reporteros tendrá que aprender a sobrellevarlos, tratándolos, si no con cordialidad, sí con respeto.

No bien lo habían confirmado como director general de la paramunicipal, el servidor ya había expresado su animadversión hacia el gremio, alegando que el problema de la Capama, más que la escasez de agua, son los periodistas, refiriéndose así a que no le agradaba la forma en que manejaban la información del organismo.

Luego entonces, el incidente ocurrido con el reportero Eduardo Flores Salado, a quien un guardaespalda trató con brusquedad, no es circunstancial, sino fue provocado por el rechazo que Galindo González siente por los medios.

El hecho no requiere realmente un castigo para el agente de seguridad, puesto que obedece órdenes de su jefe; tampoco sería el caso del jefe de prensa, a quien Flores Salado acusa de conducirse de malas maneras en las conferencias de prensa del director, porque, al igual que el guardaespaldas, se apega a indicaciones de su superior, aunque, si no le pareciera la forma de pensar y conducirse de éste, podría optar por dejar el cargo antes que prestarse a tratar mal a sus compañeros de oficio.

Plausible es, por otro lado, la actitud de la alcaldesa Adela Román Ocampo, de sacar la cara frente al grupo de periodistas que se manifestaron para condenar el mal trato al reportero, ante quienes se disculpó por el incidente.

De momento eso calmó los ánimos, pero mejor haría la primera edil porteña en hacer entender a su subordinado la forma correcta en que deberá proceder ante la prensa.

Si al señor no le parece lo que se publica, bien puede recurrir a los tribunales para que sean las autoridades correspondientes las que enjuicien y, en caso dado, sancionen, pero no asumir comportamientos gorilescos.

Siempre habrá periodistas incómodos que cuestionen al servidor público; eso es natural; es la función del auténtico reportero que no se concreta a tomar nota de lo que al funcionario le conviene, sino va más allá en busca de la noticia, de la respuesta razonada y convincente respaldada por elementos de peso.

Si Galindo González desea que sólo se hable bien de Capama mejor sería que pagara sus boletines y se ahorrara las conferencias de prensa en las que, dice Flores Salado, no permite preguntas porque lo incomodan.

Podría ser un excelente administrador –lo cual está por verse-, pero si no aprende a tragarse ese sapo llamado prensa, Galindo González la seguirá pasando mal y no siempre podrá salir al rescate la alcaldesa. n