Justificado pánico

Escrito por  Mar 18, 2019

Tuvo que llegar al poder Andrés Manuel López Obrador para que se presentara y aprobara –si bien de momento sólo por la Cámara de Diputados– la revocación de mandato.

De haberse aprobado antes, interesante habría sido que a la mitad de sus respectivos sexenios como presidentes de México se hubieran sometido a la prueba Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada, por mencionar a los más recientes, ninguno de los cuales la habría pasado.

Los tres habrían tronado con estrépito.

Es de ahí de donde proviene el pánico de los opositores a esa ley, aunque argumenten visiones futuristas del Presidente, quien en todo caso se la irá jugando, pues el hecho de que a 100 días de gobierno goce del respaldo al cercano 80 por ciento de la población –algo inaudito– no significa que en tres años su popularidad siga en el mismo nivel.

Mucho se dice que López Obrador está incurriendo en graves fallas en su administración, pero también se reconoce que ha echado abajo costumbres gubernamentales que tenían hartos a los mexicanos, sobre todo el hecho de desenvolverse con un desplante de ostentosidad; hacer alarde de poder y hasta de indiferencia y desprecio hacia sus gobernados que no formaban parte de su élite.

Aparecer en las boletas electorales de 2021 será un desafío para el Presidente, pues si se mantiene su popularidad, los ciudadanos le refrendarán su apoyo para que continúe en el poder, y su partido arrasará en las elecciones; pero si, como sucede regularmente, después de cierto tiempo, que puede estar comprendido entre los tres años, surge la desilusión popular, el Presidente y los candidatos morenistas podrían sufrir un descalabro.

Por tanto, bien haría la oposición en dedicarse a recuperar la confianza de los electores si es que desea hacer un papel decoroso en los próximos comicios, en vez de concentrar sus energías en denostar al actual gobierno, pues si conociera la vergüenza mejor haría en guardar silencio, pues fue su desastrosa actuación en la Presidencia de la República la que llevó al poder a los morenistas.

Por consiguiente, así chillen y pataleen en vez de ponerse a trabajar en serio, AMLO y Morena podrían volver a batirlos en 2021, y si estos dan buenos resultados a los mexicanos, obviamente en las próximas elecciones presidenciales podrían retener la Presidencia sin necesidad de recurrir a la relección.

Tienen razón en sentirse paralizados por el terror, pues temen que no se les vuelva a presentar la oportunidad de gobernar, por lo cual tendrían que alejarse forzadamente a los placeres del dinero y el poder, pero han sido ellos, los opositores, los que han cavado su propia tumba, aunque finjan olvidarlo. n