Obra y omisión: dos culpables

Escrito por  Mar 08, 2019

La granada se encuentra ya sin espoleta y está a punto de estallar con consecuencias desconocidas, pero fáciles de imaginar. Cuando la Secretaría de Educación Guerrero entrega a la Secretaría de Hacienda los expedientes de los 5 mil 743 trabajadores fuera del Fone (Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa en Guerrero), no hace más que deslindarse del conflicto que se avecina y que explotará en cuanto se deje de pagar los salarios a los profesores y administrativos, dejando la responsabilidad en manos del gobierno federal.

Ya anteriormente el estatal advirtió que ya no podrá cubrir la nómina, para más tarde advertir que se trata de trabajadores federales y que, por lo tanto, corresponde al gobierno federal pagarles.

Visto así el asunto da la idea de que asiste toda la razón a la administración estatal.

No obstante, vale precisar que si es la SEP la que administra la nómina de los trabajadores de la SEG, tendrá que ser la SEP la que contrate al nuevo personal. He aquí el quid de la cuestión.

Habiendo absorbido la nómina el gobierno federal vía SEP, el estatal comenzó a contratar gente por cuenta propia, sin autorización de quien pagaba los salarios, es decir, sin la firma del patrón.

Y así vinieron haciéndolo gobierno tras gobierno, aumentando en cada administración el número de empleados, cuyos sueldos cubría el estado en turno pellizcando recursos a diferentes rubros hasta que se llegó el momento en que el gobierno estatal actual dijo: ya no puedo más. Y arrojó la estafeta, misma que el federal no da visos de querer agarrar.

Ante tal situación, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg) se apresta a llevar a cabo una serie de movilizaciones que incluyen marchas y bloqueos.

El secretario de Educación del estado, Arturo Salgado Urióstegui, declaró que se ha mantenido el diálogo con los líderes de la Ceteg, pero la organización lo que exige es que se garantice el pago de los salarios y el funcionario admite que no cuentan con el dinero.

Ya el gobierno estatal advirtió que en Guerrero puede pasar lo que ocurrió en Michoacán, como insinuando que si ello sucede será culpa del gobierno federal, mismo que, finalmente, si bien cerró los ojos frente a la bola de nieve que descendía por la montaña desde el principio, el estatal no está libre de culpa. n