Ayuden a los bomberos

Escrito por  Mar 04, 2019

Bomberos de Acapulco demandan derecho a jubilación, prestaciones económicas, equipo y mejor infraestructura.

Aspiran, asimismo, a la creación de un reglamento jurídico interno y una academia donde el personal en sus varias especialidades pueda profesionalizarse.

Ayer, respaldados por voluntarios y familiares, se manifestaron de modo pacífico en la explanada del palacio municipal, en la avenida Cuauhtémoc.

Pidieron para ellos y sus familias, pero pidieron más para el puerto.

Es momento de que la administración municipal apoye a los apagafuegos, a quienes generalmente se les recuerda cuando hay un incendio u otro tipo de emergencia en la que se hace indispensable su intervención.

Porque sucede que a la hora de repartir las mejoras económicas y privilegios se les margina para dar preferencia a regidores y funcionarios.

En cada situación de emergencia se pone de manifiesto las carencias, en todos los órdenes, en que trabajan: insuficientes carros bomba, mangueras remendadas, botas rotas y otras miserias.

A cinco meses de haber comenzado la administración municipal, el coordinador de Protección Civil y Bomberos no ha tenido a bien presentarse con ellos, algo que reclamaron ayer y que consideraron, con toda razón, como falta de sensibilidad.

Los bomberos quieren prepararse; piden para ello una academia; no es un gasto, es una inversión que redundaría en seguridad y confianza para la población; si en un momento dado se creó una academia para la policía, no hay razón para no formar una para los bomberos, que a falta de equipo y capacitación trabajan más con el corazón.

Es deplorable que tengan que salir a la calle a manifestarse para que se les atienda, cuando, tomando en cuenta la importancia de su trabajo, debieron de ser los primeros en ser llamados para escucharles y atenderles.

Pero bien, ocurrido ya lo que pasó, es de esperarse que el ayuntamiento, en medio de sus carencias, haga un esfuerzo para que los bomberos cuenten con equipo decoroso, mejores percepciones económicas y la posibilidad de, como dicen ellos, profesionalizarse.

Los señores merecen una mejor vida y dignas condiciones de trabajo, que garanticen que, vencidos por el tiempo, puedan vivir su atardecer sin sobresaltos económicos. n