La pobreza tiene sexo

Escrito por  Feb 11, 2019

Si bien las autoridades se encargan de proyectar la impresión de que se adaptaron ya muy bien al clima de violencia y muerte que no deja de estremecer a la población, activistas como María Luisa Garfias Marín insisten en demandar justicia en los casos de asesinato y desaparición de mujeres.

En un mensaje que debe hacer suyo –por si algo sirve– la Fiscalía General del Estado (FGE), Garfias Marín condenó que la impunidad impere en el estado, lo que ha generado, acusa, que continúen las desapariciones de mujeres, sobre todo en municipios como Chilpancingo.

Apuntó que de diciembre a febrero en el estado ha habido 12 mujeres desaparecidas entre niñas, jóvenes y adultas.

Líder de la organización Aliadas por la Justicia y galardonada con la presea Sentimientos de la Nación, se quejó de que no hay acceso a la justicia de las mujeres, aunque a este respecto, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero, Ramón Navarrete Magdaleno, precisó ya que son los pobres en general los que tienen el mismo problema.

Mientras el clamor persiste, la pasividad gubernamental se afianza sin inmutarse. Tal vez porque precisamente son los pobres los más perjudicados por la injusticia y la violencia.

Por tanto, las escasas protestas y exigencias públicas que llega a haber por el caso de alguna persona conocida no adquieren el estruendo ni la presión necesarios que obliguen a las autoridades a salir de su entumecimiento para hacer su trabajo.

Los diputados locales mantienen una actitud de indiferencia ante la orfandad de justicia.

Si bien en algún momento hicieron todo tipo de aspaviento queriendo hacer creer que exigirían cuentas al titular de la Fiscalía General del Estado, pronto se aquietaron y dejaron todo por la paz.

Siendo titular del mismo organismo Xavier Olea Peláez, hubo un partido político que se movió exigiendo juicio político contra él, pero fue tan cerrada la oposición de sus cómplices –los legisladores del Partido Revolucionario Institucional– que la demanda no prosperó.

Hoy en día no hay un solo instituto político que se interese por exigir cuentas al sucesor de Olea Peláez, quien tomó posesión a principios de mayo y este es el día en que no da color.

No hay razón para que alguien lo defienda porque tampoco hay quien se interese en llevarlo al banquillo.

Todos felices, todos contentos, al fin que son los pobres los angustiados y doloridos que piden justicia.

Así el mundo, para los que no tienen dinero no hay justicia; para los que tienen no hay quien los moleste. n