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Acuerdos en la Fiscalía

Escrito por  Ene 28, 2019

Tuvieron que transcurrir 10 días de paro laboral para que la autoridad llegara a un acuerdo con los agentes del Ministerio Público, policías ministeriales y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) inconformes, quienes demandaban, entre otros puntos, un bono de riesgo de 250 pesos diarios e incremento salarial de 50 por ciento.

El bono de riesgo, a pesar de que lo aprobó el gobernador el 7 de junio de 2017, no se lo habían hecho efectivo, y hace más de cinco años que no les aumentan el salario.

No se les puede calificar de exigentes, ni de desconsiderados, porque aguantaron hasta donde pudieron para finalmente explotar.

Por eso mismo, estas personas merecían la comprensión y el apoyo del gobierno al que sirven, porque no es posible, como ellos mismos aseguran, que secretarias del organismo estén cobrando ya el bono de riesgo, y se lo negaran a quienes laboran en la calle, haciendo frente al peligro en los escenarios de hechos violentos, propios de estos tiempos.

El titular de la FGE, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, debió ser el primero en entenderlos y apoyarlos, pero tuvieron que transcurrir varios días de protestas para que los atendiera; más tarde los llevó con diputados locales, lo cual estuvo bien, pero de nada sirvió porque no aportaron nada.

Finalmente, tuvo el tino de gestionar una reunión con funcionarios de la Secretaría de Finanzas, donde alcanzaron acuerdos que ponen fin a la suspensión laboral.

Acordaron que, en vez de los 7 mil 500 pesos que les corresponden como bono de riesgo cada mes, les pagarán en el mismo periodo 2 mil pesos.

Además, pactaron el compromiso de que para final de mes se pague el bono de policía, que es de 4 mil pesos, un concepto aparte del bono de riesgo. Respecto al aumento salarial, se comenzará en mayo a efectuar las gestiones correspondientes para hacerlo realidad.

Todavía el sábado, el fiscal dio un resbalón al asegurar que, a pesar de que el paro acumulaba 10 días, la Fiscalía seguía funcionando de manera normal, lo que mueve a pensar que, de ser verdad eso, los inconformes son innecesarios y que, por tanto, debería darlos de baja en vez de hacerles concesiones.

El episodio tocó su fin cuando, por fortuna, unos y otros terminaron por ceder y por llegar a un entendimiento que motivará que este día se normalicen las actividades; es de esperarse que en adelante el fiscal exija por un lado un buen desempeño a sus colaboradores y por otro que sepa valorarlos en vez de ningunearlos.

Si no hacen falta, como insinuó, que los corra, pero si son importantes, como ahora se entiende, que vele por su bienestar para mejorar la justicia, que es lo que a gritos está clamando la sociedad. n