Desplazados y maltratados

Escrito por  Dic 28, 2018

Nada fácil está la situación de los habitantes de Tlaltempanapa, unos 70, municipio de Zitlala, que a principios de noviembre salieron huyendo acosados por grupos armados para finalmente detenerse en Copalillo, donde han permanecido.

Se quejan de que el gobierno del estado ningún caso les ha hecho, además de que las autoridades municipales de Copalillo presionan para que salgan del municipio. El alcalde Julián Castro Santos no los quiere ahí; se empeña en enviarlos a Huitzuco o a Chilpancingo.

Para analizar la situación, representantes de comunidades de los municipios de Copalillo y Atenango, sostuvieron ayer una reunión en la cabecera municipal de Atenango.

Al terminar la reunión, el director del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, Manuel Olivares, declaró que el evento fue solamente informativo, pero quedó clara la pretensión de que no se queden en Copalillo.

Olivares culpa al alcalde Castro Santos de ser el impulsor de la expulsión de los desplazados; arguye el edil que se desconoce si su huida de Tlaltempanapa de verdad fue por amenazas de la delincuencia o si ellos pertenecen a algún grupo delictivo, por lo que quiere que estas personas continúen su camino y no se queden a ocasionar problemas.

Castro Santos es acusado de actuar de mala fe. Se le atribuye que se ha dedicado de mala manera a fingir consultas ciudadanas, con la finalidad de lograr el descontento social de los habitantes de Copalillo hacia los desplazados, diciendo que estas personas podrían realizar acciones delincuenciales en ese municipio, como pudieron haberlo hecho en su lugar de origen y por esto tuvieron que huir.

No todo tienen en su contra los recién llegados; desde su arribo, el 7 de noviembre, el ex presidente municipal Getulio Ramírez Chino, los ha apoyado, ya que parte del grupo está integrado a la misma organización campesina de la que es miembro; por lo mismo, les ha donado un terreno para que se establezcan en Copalillo.

A la reunión de ayer, acudieron representantes de al menos 12 comunidades de Copalillo y tres de Atenango; no se menciona a ningún funcionario del gobierno estatal.

Entretanto, la situación de los desplazados no deja de ser de zozobra, pues por una parte, se niegan a regresar a su comunidad de origen y, por otra, el alcalde de Copalillo es persistente en su propósito de arrojarlos de ese municipio, independientemente de que se sienten olvidados por la administración estatal. n