Acapulco, ¿ahora sí?

Escrito por  Dic 26, 2018

Resultan de interés las declaraciones vertidas hace unos días por el secretario de Turismo municipal, José Luis Basilio Talavera, en cuanto a que “la cuarta transformación en turismo empieza por aplicar una verdadera apertura en la toma de decisiones, por hacer efectiva la coordinación entre los niveles de gobierno y por diversificar la oferta turística para no centrarse sólo en la promoción de playas y centros nocturnos, sino abrirse al turismo cultural, ambiental, rural, ecoturismo, turismo histórico, de aventuras, ecológico, religioso”.

De resultar cierto, estarían dando al puerto lo que desde hace años ha estado necesitando.

El nuevo tipo de atractivos mencionado por el funcionario municipal es lo que ha requerido el puerto, primero para retener a los turistas de Estados Unidos y Canadá con que se contaba y, segundo, para animar a otros prospectos a venir.

Si lo hubiera tenido cuando se catapultó Cancún como destino turístico, el alejamiento de quienes prefirieron ese sitio por su cercanía no habría sido tan demoledor.

Fue a partir de ahí que Acapulco se vino a pique, pues Cancún era toda una novedad, en tanto este puerto, según el gobierno de Vicente Fox, era un sitio acabado, sin nada más que ofrecer, sin diversificación de atractivos turísticos y con una hotelería vieja carente de remodelación y sin apoyo de la Federación.

A todo ello, muy bien está que el gobierno federal prevea impulsar las ideas descritas por Basilio Talavera, pues no sólo se circunscribe a crear nuevos atractivos, sino busca la coordinación entre los niveles de gobierno, organismos dedicados a impulsar el turismo y los empresarios del ramo.

Porque hoy en día cada quien jala para su lado. Así, turismo estatal (Sectur), muy de la mano con el Fideicomiso de Promoción Turística (Fidetur), se mueve por su cuenta; hacen como que hacen, se gastan el dinero, pero no se ven resultados; si no, que digan cuántos turistas extranjeros venían antes y cuántos ahora; en qué sitios han hecho promoción turística y con qué resultados; que justifiquen el gasto del dinero.

Se adornan con las altas afluencias como la actual de fin de año, cuando en épocas como ésta la gente viene por la cercanía del puerto y porque Acapulco tiene precios para todos los bolsillos. No necesitan promoción.

¿Dónde están los turistas que desde los primeros días de diciembre empezaban a llegar y se iban cuando se acercaba Semana Santa? ¿Cuáles han sido los resultados del llamado relanzamiento de Acapulco? Claro, luego vino la violencia, y los funcionarios turísticos se agarraron de ahí para justificar la debacle.

Pero si desde ahora habrá coordinación entre gobiernos, organismos de promoción y prestadores de servicios turísticos, habrá que aplaudir al nuevo gobierno, aunque más fuerte será el aplauso si pasa del anuncio al hecho.

Es verdad que entre las pifias del alcalde saliente se cuenta el distanciamiento entre ayuntamiento y Sectur y, en consecuencia, Fidetur. Buen punto fue para la alcaldesa Adela Román haber reincorporado a la alcaldía a las “actividades” de esas dos entidades; la primera autoridad afirmó ya que los presionará para que trabajen ahora sí.

Si a ello habrá que agregarle la suma del esfuerzo y cooperación de los empresarios turísticos, ya marcaría un buen comienzo para tomar en serio la actividad turística. n