Otro obstáculo

Escrito por  Dic 07, 2018

De ser cierta la versión de que a partir del 2 de enero próximo todas las corporaciones policiacas del estado y de los 81 municipios deberán enviar a su personal operativo y administrativo, sin excusa ni pretexto, para que se les apliquen exámenes físicos y de evaluación en el Campo Militar número 1 en el Estado de México, una nueva piedra estará rodando hacia el camino de Acapulco, que dificultará aún más las tareas de prevención del delito.

Los problemas en la Policía Municipal no se circunscriben a los elementos no confiables porque no pasan los exámenes correspondientes, sino se amplían a aquellos que se han convertido en adultos mayores y que, en consecuencia, sus facultades físicas y mentales no les permiten ya desempeñar la responsabilidad adecuadamente.

Lejos de retirarlos de la corporación con pleno respeto a la legalidad, los presidentes municipales han eludido el problema asignándoles tareas administrativas y otros continúan en la corporación realizando tareas de menor riesgo.

Siendo presidente municipal Luis Walton Aburto, tuvo el problema de que a muchos de los policías que reprobaron la certificación no los pudo retirar del servicio por carecer de los recursos requeridos.

Heredó el conflicto a su sucesor, Evodio Velázquez Aguirre, y éste hizo lo mismo transfiriéndolo a Adela Román Ocampo.

De esta manera, la Policía Municipal de uno de los municipios más importantes del país y con elevados índices de inseguridad, además de no estar certificada cabalmente enfrenta el inconveniente de los policías mayores de edad. Habrá que estar al pendiente respecto a ver cómo aborda el caso la alcaldesa sobre los resultados de las pruebas a que sometan al personal en el Campo Militar.

El optimismo con que la primera autoridad municipal ha tratado las carencias en el puerto, tendrá en su policía un desafío difícil de vencer, pues no obstante que Acapulco figura entre los municipios del país que reciben subsidio federal para mejorar las condiciones de la corporación, la misma está hecha un mar de fallas y omisiones, desconociéndose que destino han dado los alcaldes a esos recursos, pues al parecer ni la Auditoría Superior de la Federación ni la Secretaría de la Función Pública se han ocupado de averiguarlo.

Renunciar precisamente a recibir ese subsidio representó uno de los motivos por los que los presidentes municipales se opusieron tenazmente a la creación del mando único en el sexenio pasado.

Hoy en día, una nueva historia está a punto de escribirse. Los pronunciamientos públicos y los propósitos por hacer de la Policía Municipal un gran cuerpo para la prevención del delito propios del inicio de un trienio, son muy insistentes y contagiosos; habrá que ver en qué terminan. n