Peregrina salida a la violencia

Escrito por  Oct 21, 2017

La exhortación de la administración estatal a los presidentes municipales de la entidad, en el sentido de crear un pacto por la seguridad ante la gravedad del problema de la violencia, si bien ganó los titulares principales de los medios de comunicación, no genera una sensación muy esperanzadora para la población.

El efecto mediático resultó todo un éxito, mas la eficacia del mensaje está por verse.

Si contando con la participación de las fuerzas armadas y la Policía Federal, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indica que la sensación de inseguridad aumentó de 83.2 a 85.9 por ciento de junio a septiembre de este año, la probable formación del pacto por los ayuntamientos no envía ningún mensaje de confianza porque las policías municipales permanecen en una situación de desorganización e impreparación, además de que no son nada confiables, pero más que nada por la indiferencia de los alcaldes.

Ya hace unas semanas, el mismo gobernador Héctor Astudillo Flores lanzó a los alcaldes una exhortación a asumir su responsabilidad en las tareas de seguridad pública, pero no obtuvo respuesta de ninguno de los 81.

Ahora, en el caso del llamado al pacto, solamente la voz del presidente municipal de Acapulco se ha escuchado respaldando la iniciativa y para apoyar la inquietud del mandatario respecto a impulsar la creación del Mando Único de Policías.

Las autoridades municipales poco o nulo caso han hecho de certificar sus cuerpos policiacos; ni siquiera en Acapulco, el municipio más importante de la entidad, se ha llevado a cabo a plenitud, aparte de que el primer edil ha sostenido invariablemente que en materia de seguridad ha hecho lo que le corresponde, lo que significa que, si ha cumplido, no tiene por qué dar más.

La realidad es que de los municipios no puede esperarse nada, pues se han acomodado muy bien aprovechando que la Federación, aunque no con la eficacia esperada, se ha encargado de combatir la violencia.

Respecto al Mando Único, en 2016 el gobierno estatal sostuvo incluso una reunión con un poco más de la mitad de los presidentes municipales para firmar un convenio tendente a crearlo, independientemente del que se autorizara a nivel nacional; fijaron fecha para llevar a cabo una segunda junta, pero nunca se concretó.

Ahora se revive el proyecto en medio de la apatía de los alcaldes, que sistemáticamente han pretextado falta de recursos para profesionalizar sus policías, no obstante las partidas federales que para mejorarlas les entregan y que, en muchos de los casos, los ediles utilizan para otros rubros.

En sí, a la autoridad se le agotaron ya los anuncios y las ideas para combatir la delincuencia, sin que esta tienda a decrecer; agobiada, abrumada por el asedio del crimen, recurre a procedimientos de dudosa efectividad, en tanto la población ha llegado al hartazgo desde hace rato y a la falta de confianza en los gobiernos, que ya no saben qué hacer. n