Secuestro a la baja

Escrito por  Nov 22, 2018

Si bien en apariencia el más reciente reporte de la organización Alto al Secuestro, de Isabel Miranda de Wallace, tendría que ser motivo de celebración –un retroceso de 46.7 por ciento en el delito de secuestro–, podría ser que, en realidad, no haya nada que celebrar en vista de que otros delitos, de manera señalada la desaparición de personas, han ido a la alza.

Si se considera que muchas de esas personas que de pronto desaparecen sin dejar rastro son mujeres jóvenes y niñas, es posible inferir que han sido víctimas del delito de trata con fines de explotación sexual.

Y si esa fuera la situación, en realidad no habría nada que celebrar, pues significaría sólo que los delincuentes están optando por esta modalidad de delito para no tener que hacer frente al gasto de mantener viva a una persona durante lo que dure su cautiverio, y para no pasar por los riesgos que puede implicar toda negociación prolongada con sus familiares para el pago del rescate.

Esto es mera especulación, es verdad, pero no otra cosa se puede hacer ante la carencia de información oficial, ya no se diga sistematizada y ordenada, sino simplemente existente. El informe final que presentó el año pasado la Misión de Observación al Estado de Guerrero –integrada por organismos no gubernamentales locales y foráneos, medios de comunicación y la CNDH– describe esta situación: “La Fiscalía estatal ha sido sobrepasada ante las desapariciones, no hay investigaciones efectivas que permitan saber con claridad si quienes cometen esas desapariciones son agentes estatales, particulares o el crimen organizado”.

Además “no existe una cifra exacta de personas desaparecidas, no existen registros forenses de las fosas encontradas en la zona, ni líneas de investigación”. Un desastre. n