Seguridad: mucho verbo, cero resultados

Escrito por  Nov 16, 2018

Oportunas resultan las observaciones del gobernador Héctor Astudillo Flores respecto al plan de seguridad anunciado para el próximo sexenio; seguramente los que hoy son comentarios mediáticos en su momento los hará llegar de manera formal a quien corresponda en espera de que sean tomados en cuenta.

Nada sería más conveniente y justo, pues se trata de la máxima autoridad de la entidad, quien conoce y vive la problemática, y es quien tiene que dar la cara y responder ante los reclamos de sus representados.

Astudillo Flores afirmó que el plan de seguridad dado a conocer por el próximo gobierno federal no puede ser igual para todos los estados; Guerrero, reforzó, requeriría de una serie de factores que le den marco a este plan.

Remarcó que es un estado que produce mariguana, amapola, que tiene conflictos en las partes altas del territorio estatal, y 500 kilómetros de mar donde frecuentemente se intenta desembarcar droga, hay proclividad a la protesta.

Hizo ver asimismo que los alcaldes “tienen mucho que ver” en los conflictos de seguridad con las policías comunitarias en la sierra. Vale.

Interesante e importante es, sin duda, cada planteamiento; eso en cuanto a la participación del gobierno federal, pero no es a la Federación a quien toca cargar con todo el paquete; el gobierno estatal y los municipales llevan, desde luego, parte de la responsabilidad, aunque los tres niveles han resultado hasta ahora un fiasco en el combate a la delincuencia.

El gobierno federal, cierto es, debe emprender a fondo la tarea, pero la administración estatal deberá autoanalizarse, autoevaluarse e identificar fallas, así como puntos débiles y fuertes, para corregir y reforzar el trabajo, en tanto los ayuntamientos deberán abandonar ya su posición de omisos y comodinos que han sostenido, dejando a estado y Federación todo el trabajo.

La labor de investigación constituye parte medular en el combate a la inseguridad, pero no todo es investigar, localizar, atacar y aprehender a los delincuentes, sino también es importante someterlos a proceso y dictarles sentencia. Y es aquí donde Guerrero cojea de manera brutal y ofensiva para los guerrerenses.

No es chamba del gobernador vigilar, supervisar y exigir cuentas a la Fiscalía General del Estado (FGE), toda vez que desde el año pasado representa un órgano autónomo, mas no quiere decir eso que sus responsables pueden echarse en la hamaca y dedicarse a cobrar sin aportar resultados.

Alguien, ya sea el Congreso del estado o alguna otra entidad gubernamental, deberá sacarlos del marasmo en que tienen hundida a la FGE; y ese es un punto importante en la supresión de la inseguridad y la violencia, puesto que la impunidad que la Fiscalía impulsa mediante su ineptitud, fomenta asesinatos, secuestros y extorsiones.

Punto aparte son los ayuntamientos.

Dijo el gobernador: “Los alcaldes tienen mucho que ver en los conflictos de seguridad con las policías comunitarias en la sierra. Deben ser solución y no conflicto, en el momento en que se meten al conflicto ya no ayudan en nada”.

Es decir, no sólo no contribuyen a solucionar problemas, sino que participan en la formación de los mismos.

Queda claro. Lo que no queda claro es quién someterá al orden y al trabajo a los presidentes municipales, quienes para evadir responsabilidades y no ser molestados, se atrincheran tras el argumento de la autonomía municipal.

Gobierno estatal y federal arrojan piedras contra alcaldes en lo general, pero hasta ahí; por tanto, agacharse y no darse por enterados es suficiente para salir airosos y continuar impávidos en tanto por sus municipios corre la sangre a la par con el terror, la indignación y el hartazgo de la población.

El próximo gobierno federal ya dijo qué hará y cómo; falta que lo haga el estatal y los municipales, que pueden decir mucho, con el inconveniente de que no hay quien vigile, supervise, evalúe y meta en cintura a ninguno de los tres niveles. Por eso hemos llegado hasta donde estamos.