Dinero

Escrito por  Nov 15, 2018

Que el dinero no lo es todo en la vida, es verdad. Pero que representa casi todo en la vida, también lo es.

El estado de Guerrero y Acapulco están viviendo en estos días experiencias de plena demostración de la anterior aseveración, con toda seguridad más que el resto del país.

Este martes, en un acto que suele ser cada vez más frecuente, gobernantes guerrerenses de todas las filiaciones partidistas y de todas las posturas ideológicas confluyeron en la Ciudad de México, donde asistieron a la sesión de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en la que se trataría el tema de las necesidades de la entidad para tenerlas en cuenta al definir el presupuesto federal del próximo año. La causa que reunió al gobernador Astudillo, del PRI; a la alcaldesa Adela Román, de Morena; al alcalde de Taxco, Marcos Efrén Parra Gómez, del PAN; al presidente de Chilpancingo, Antonio Gaspar, del PRD, y a otros de otras fuerzas, es la misma: dinero, para resolver problemas urgentes del estado y de los municipios.

Ayer proliferaron noticias en el mismo tenor: empresarios afiliados a la Canaco en Atoyac denuncian abusos de la CFE en los cobros; la Secretaría de Salud del estado debe comprar medicamentos que cuestan mil millones de pesos, pero sólo tiene 400 millones, revela el titular, Carlos de la Peña Pintos; jubilados del Issspeg bloquean la Costera para exigir que el ayuntamiento y el gobierno del estado paguen sus adeudos con ese organismo, para que éste pueda entregarles a ellos su pensión; el secretario de Turismo de Acapulco, José Luis Basilio Talavera, advierte que este año podría no haber desfile de globos gigantes, por falta de recursos; el rector de la UAGro, Javier Saldaña Almazán, informa que, a pesar de su programa de austeridad, la institución no tiene dinero para pagar los aguinaldos, por lo que pedirá apoyo al gobierno del estado, y colonos de la zona poniente del puerto denuncian que el ayuntamiento dejó de enviarles pipas de agua para paliar la escasez porque ya no pudo pagar su deuda con los transportistas.

Y seguramente hubo más noticias en sentido similar que escapan a este recuento.

En todas ellas el problema se reduce a la falta de dinero, el recurso que deberían cuidar con esmero y diligencia los gobiernos, para aplicarlo en resolver las necesidades de la gente. Pero es evidente que no todos lo hacen así.

De hecho, los estilos de administrar el recurso oscilan entre la disciplina financiera y el derroche irresponsable. En todos los niveles.

Llega un gobernante y pone en orden las finanzas y otros recursos del gobierno –Zeferino Torreblanca en el ayuntamiento de Acapulco es ejemplo de ello–; luego, el siguiente, ante la mesa servida y ordenada, hace y deshace sin miramientos.

Así es la espiral de la historia, que parece repetirse hasta el infinito. Siempre alrededor del dinero. n