Alerta de papel

Escrito por  Oct 17, 2018

Directo y contundente fue el cuestionamiento de Yamileth Tagle Guevara, feminista e integrante del Centro de Arte Contra la Discriminación, hacia el gobierno del estado: ¿qué está haciendo respecto a los feminicidios cuando existe una alerta de género que no se aplica?.

Si bien la administración estatal tiene responsabilidad en las fallas porque se concretó solamente a declarar la alerta de género sin aplicar las medidas complementarias para hacerla efectiva, no menos responsabilidad tienen la Fiscalía General del Estado (FGE) y el Congreso local.

Por esa corresponsabilidad, la FGE debió coordinarse con el gobierno estatal para que la declaración de la alerta rindiera sus frutos; no obstante, ha hecho uso de su independencia del jefe del Ejecutivo para permanecer pasiva, en tanto mujeres y más mujeres siguen muriendo cada día.

Creada a raíz de la puesta en marcha del nuevo sistema de justicia penal, para alejarla de toda influencia del gobernador en turno, la FGE no parece procurar justicia, sino impunidad y frustración.

No tiene que obedecer órdenes del mandatario, según la ley, pero sí tiene que rendir cuentas a la sociedad, que permanece horrorizada ante la ola de violencia, sangre y muerte que nunca se detiene.

Por cuanto al Poder Legislativo concierne, verdad es que apenas ha comenzado la legislatura y se están instalando las comisiones para la distribución del trabajo, pero también es verdad que en vez de citar al titular de la FGE, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, para pedirle explicaciones sobre la supuesta compra de una casa en Acapulco sin contar con ningún tipo de soporte, pudo haberlo hecho comparecer para que rindiera un informe respecto a lo que ha hecho sobre la violencia que flagela a la entidad y, concretamente, en torno a los feminicidios.

Las muertes de la profesora Itzel Vega Radilla y la oftalmóloga Reyna Valenzo Pérez, casi simultáneas, ha acrecentado la llama de la indignación y la irritación de los acapulqueños, que reclaman a la autoridad la indefensión en que mantiene a la sociedad y exigen que ya se dedique a proteger a la población.

A ver si, con ello, la alerta de género deja de ser un mero eslogan, y la aplicación de estrategias que proporcionen a la gente la tranquilidad tan anhelada deja de ser materia de discursos oficiales, y se convierten, ahora sí, en trabajo eficaz con resultados traducidos, no en estadísticas, sino en paz. n